Octava de Zinman

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Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 2/3/2009, 22:49

Ejem, perdón nuevamente por el retraso -he tenido que dar de cenar y dormir a Martinete. Ahora sí, aquí empiezo esta crónica de estos días suizos. Como he sido el que mas fotos he hecho -me he ganado el título de Chu-Ling-Quinteiro- pues si les parece a mis compañeros de viaje voy abriendo fuego y seguro a partir de mis comentarios corregís, ampliáis lo que se os ocurra.

Por una parte viajamos desde Barajas a Zurich, Maga, Martín, Robertino y Psanquin. Por otra Monca y familia iban en coche a Lucerna procedentes de las montañas de Lenk, en el centro de Suiza, donde habían estado a lo largo de la semana.

En el aeropuerto cogimos un primer tren a la estación central de Zurich y a continuación hicimos trasbordo a Lucerna. Un trayecto de poco más de una hora, que cubren aproximadamente dos trenes cada hora con una puntualidad impresionante.



El tiempo era relativamente benévolo; después de las inclemencias de este invierno que hemos vivido en España, habría que decir muy agradable. Únicamente algo frío, como atestiguan las montañas nevadas que el tren iba dejando hacia el sur en su camino a Lucerna.



Aunque el objetivo era la Octava de esa misma noche Robertino había introducido una nueva variable el miércoles al advertir que a las tres de la tarde en el propio KKL de Lucerna Haitink daba una masterclass de acceso libre. La posibilidad de acudir era demasiado tentadora -sobre todo después de estar semanas discutiendo sobre Haitink- como para que no dejáramos de ver el reloj de reojo con la esperanza de llegar a tiempo. Por suerte el horario que nos habían dado se cumplió al minuto y llegamos a Lucerna sin problema para ir al hotel, e incluso recuperarnos del viaje. Sólo faltaba monca quien llegó en coche con Inés e Icía media horita después. Sin apenas dar oportunidad a que las chicas nos riñeran salimos corriendo para el KKL que estaba a cinco minutos del hotel. Llegamos justo a tiempo. Un chico a la entrada nos indicó la sala donde la clase tendría lugar y nos advirtió que duraría unas dos horas así que aun restaría tiempo para descansar antes de la octava que sería a las 19.30.

Como me retrasé unos minutos por recoger la entrada de la Octava cuando entré la primera obra de la clase ya estaba sonando, la Pastoral de Beethoven de la cual un primer estudiante dirigía el primer movimiento. La mecánica fue bien sencilla; tres estudiantes dirigieron 1er, 2º, y 3º-5º movto de la obra; luego tras un descanso otros dos, uno de ellos la única chica, dirigieron las dos primeras Imágenes de Debussy y ya finalmente un estudiante bastante más ducho que el resto dirigiría el Romeo y Julieta de Tchaikovsky.



¿Y Haitink que hacía? Pues al terminar cada uno su actuación emitía una brevísima y amabilísima valoración sobre la forma de dirigir un pasaje concreto o sobre la dificultad de la obra, pero sin apenas corregir a los chicos, salvo un par de pasajes puntuales que solía pedír que repitiesen. Hubo “Well done” o “sehr Gut” para todos –en los dos idiomas se dirigía. Realmente fue decepcionante lo poco que se implicó. Unos cinco minutos por alumno y sin en ningún caso empuñar la batuta para dar una explicación más precisa de lo que quería. Pero más triste que eso, aunque era todo amabilidad Haitink dio una imagen inesperada; el feroz y adusto director se mostraba como un viejecito entrañable pero físicamente muy limitado.





En el descanso se le acercaron algunos miembros de la orquesta y del público, aparentemente conocidos a los que atendía no sin esfuerzo. Yo ya notaba a Robertino con ganas de acercarse a él, pero el momento no era muy oportuno.

En la segunda parte, pensábamos que tras el Beethoven Haitink se animaría algo más, pero más de lo mismo. La orquesta –la Orquesta del Festival de Cuerdas de Lucerna, imaginamos que reforzada para la ocasión- no se distinguía por su precisión ni por la limpieza de sonido, ni los músicos parecían especialmente recatados a la hora de ofrecernos sus mejores pifias, con lo que el concierto en sí empezaba a ser algo fastidioso. Por otra parte Haitink cada vez se mostraba más satisfecho y sintético con sus alumnos. Seguía sin ponerse al frente de la orquesta ni siquiera unos compases. En fin, como dar una clase de piano sin tocar el piano –algo habitual por aquí pero que no esperábamos de Haitink.

Un menda que sólo había dormido cuatro horas prefirió aprovechar las evanescencias del Romeo y Julieta para descansar un poco y recuperar fuerzas de cara a estar en la Octava con todos los sentidos bien alerta. Dicen las malas lenguas que se escucharon en la sala un par de ronquidos pero yo creo que debía ser un problema de afinación de algún contrabajo. Ejem; la clase llegó a su fin con los alumnos yo creo no mucho mejor preparados de cómo la empezaron, pero eso sí con un papel que pondrá en su currículo que perfeccionaron su técnica con el mismísimo BH -que diría Del Río.



El acto se cerró con los aplausos de la orquesta y la entrega de un facsimil de la Quinta beethoveniana, que de ser uno el organizador del evento lo hubiera escondido en el último minuto pues realmente el holandés no se lo había currado mucho. Sin embargo Haitink se mostró agradecido y emocionado con lo que enternecidos y algo apenados por ver al admirado directror tan limitado físicamente iniciamos la retirada... pero el intrépido Robertino dijo decidido “voy a hablar con él”. No era mucha gente que se acercaba a él con lo cual daba algo de coraje. Sólo de forma modesta se fue formabndo un pequeño círculo en torno al holandés. Delante de nosotros un aficionado con un par de vinilos le pedía su firma; y a continuación era nuestro turno. Robertino le dio la mano y le felicitó, también monca, pero la verdad es que el otrora león Haitink se mostraba apenas sin fuerzas para hablar. De hecho nos resultó prácticamente imposible conversar. Aunque en la clase no se había mostrado especialmente enérgico ahora parecía como si se hubiese venido abajo. Apenas entendía lo que la gente le decía, inclinaba la cabeza hacia la izquierda para escuchar mejor y por encima le costaba muchísimo expresarse.



Tras hacernos una foto con él -el chico que la hizo cortó a monca Evil or Very Mad - yo le felicité por su Mahler de Chicago y como quiera que esbozó una sonrisa de agradecimiento, uno que estaba en modo Octava pensó; es el momento de preguntarle si es cierto lo que se dice por ahí de que no le gusta la obra. Pero una vez más infructuoso; decía no entender, que estaba muy cansado e inclinaba la cabeza . Por supuesto al momento nos despedimos de él; detrás nuestra la cola se había multiplicado. Sobrevivió a ella pues a la noche volveríamos a verlo; pero nosotros abandonamos el KKLpor unas horas, tristes tristísimos por ver al gran director en un estado físico y metal tan limitado.


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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Invitado el 3/3/2009, 00:39

Poco más se puede añadir a la primera entrega que ha hecho Chun-Ling Quinteiro, del viaje a Suiza.

En el aeropuerto cogimos un primer tren a la estación central de Zurich y a continuación hicimos trasbordo a Lucerna. Un trayecto de poco más de una hora, que cubren aproximadamente dos trenes cada hora con una puntualidad impresionante.

Hicimos la mitad del trayecto, Zurich-Lucerna, en Primera, porque los españoles, somos así, más chulos que un ocho, pese a tener billetes de Segunda Razz

La llegada a Lucerna fué puntual, y es que aquello sí es el primer mundo, pese a que monca y Psanquin no me dejaron ir a comer Razz llegamos a tiempo a la segunda parte de la masteclass de Haitink, por la mañana había sido el mismo programa, pero con diferentes alumnos; la verdad es que sí, fue bastante decepcionante la forma de "dar clase" de Haitink, es bien sabido que es parco en palabras... pero tanto. No interrumpió a ningún alumno, esperó a que hicieran el movimiento entero, y salvo idicaciones, más de matiz y de ataque; que otra cosa, no dijo nada; a alguno de ellos, solamente les felicitó. Haitink atendía a los chicos desde un taburete, en el que se mantenía con dificultad, y pocas veces ojeaba una partitura, o se desplazaba por la sala.
Era evidente la debilidad del maestro holandes; curioso tras verle en las retrasmisiones de los PROMS de hace unos meses, donde parecía estar en "forma". Le costaba entender a los chicos. Puede que estuviera enfermo.
A la salida no pude resistir la tentación de por lo menos saludarle, y como ya comentó Psanquin, costo hacerse entender, teniendo que ralentizar la forma de hablar. Nada que ver con el Gielen de unas semanas antes.
La orquesta formada por profesionales y estudiantes, demostró tener grandes problemas de afinación, de empaste y de ejecución, llegando en ocasiones a hacer entradas falsas, y pifias flagrantes, claro que aquello no era un ensayo, ni un concierto, y que pasaron por las manos de 12 directores, en cuatro horas (mañana y tarde), seguramente ellos también tocaban juntos por primera vez.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 3/3/2009, 13:51

Me alegra que te gustase Del Río Very Happy Esta noche envío la segunda parte; ya sobre la Octava.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Ludovyk el 3/3/2009, 18:26

Enhorabuena, chicos!!!!!! Aunque muy muy preocupante lo que decís de Haitink, muy triste... ¡¡¡Qué día más intenso!!! Es decir, que en el mismo día viajasteis, fuisteis a la clase magistral (Pastoral, Debussy, Romeo y Julieta... es decir un concierto completo), y luego por la tarde la Octava...Admirable la dedicación que le pusisteis, ¡eso se llama aprovechar el tiempo!

Quedamos a la espera de la reseña de esa Octava.... Promete Very Happy

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Todtenfeier el 3/3/2009, 19:47

Excelente crónica y deprimente descripción del ilustre holandés.

Hombre yo quisiera darle el beneficio de la duda y decir eso de “un mal día lo tiene cualquiera”; tal vez no había dormido bien la noche anterior; tal vez no se había tomado el upper apropiado para la ocasión; no sé, me cuesta creer que un hombre que está al frente de la CSO esté en esas condiciones que decís pero habrá que creer que al menos ese día sus condiciones físicas no eran las más apropiadas.

Esperemos que la parte II de la crónica tenga más octanaje,

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Todtenfeier el 3/3/2009, 21:28

Creo e insisto en que debió de tener un mal día.

Nada tiene que ver que cumpla 80 o 90. Ahí tenemos el ejemplo del Gran Stokowski quien a sus 90 años dirigió un memorable preludio al primer acto de los Maestros cantores de Wagner.

Tres años antes, es decir con 87 dirigía una Incompleta de Schubert a la London Philharmonic que todavía siguen aplaudiendo…….., y además con su partitura por delante, sin batuta y sin sentarse como, desafortunadamente, tuvieron que hacer los tambien grandes HvK o S. Celi y dando entradas a todos los músicos cosa que Furtwangler jamás hacía, aunque a los músicos no les importaba eso en absoluto para conseguir el sonido que conseguían, aquello era la Berliner no la de hoy que solo tiene el nombre.

Bueno, pues por el mismo camino va el muy ilustre holandés…….. y si no al tiempo.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 3/3/2009, 21:31

Ojalá que los tiros vayan por un mal día pues tal como comentábamos después de la clase, en el vídeo de los Proms de este verano con la Sexta de Mahler, se mostraba mucho más en forma fisicamente. Desde luego no me lo imagino en el estado que lo vimos tirando de las riendas de la Sinfónica de Chicago. En cuanto a la edad puede ser, pero también lo comparábamos con Gielen más que octagenario quien tanto de cabeza como físicamente se mostraba mucho más a tono que el holandés.

Gracias Todtenfeier y Ludovyk por los ánimos. Sí, Todt, esta segunda entrega va a tener más octanaje, tanto que no me ha dado tiempo a terminarla aun. Ahora toca cambiar, darle el biberón y dormir a Martín y luego me toca hacer horas extras en el trabajo pero esta madrugada está terminado el segundo capítulo.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Invitado el 3/3/2009, 22:35

Re: Bernard Haitink ¿director sobrevalorado?
por del Río el 23/2/2009, 11:13

Prometo no hablar de Bernard Haitink en los próximos cuarenta días.

Razz

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 3/3/2009, 23:40





Preludio esta segunda entrega haciendo una mención especial para la magnánima Inés que desde un primer momento, todavía en España, se ofreció voluntaria para cuidar de los niños -Icía a la izqierda de la foto y Martín a la derecha- mientras los demás asistiésemos al concierto. También gran melómana, incondicional de los conciertos de la OSG, una vez más un muy grande para ti.

Es una pena que este tipo de contingencias no esté contemplada en los auditorios. A Casa da Música de Oporto cuenta con un servicio de guardería en el que se cuida y juega con los niños mientras los padres asisten al concierto. Incluso desde una sala insonorizada niños y acompañantes pueden observar el concierto y apreciar la música.

Pero este no es el caso del KKL al que dirigimos nuestros pasos el resto del grupo. La temprana hora de las 19.30 sólo nos había permitido tomar un mínimo refrigerio en todo el día –habíamos acudido a la clase de Haitink en ayunas- pero ante la Octava esas cuestiones pasaban a un segundo plano.



Tras entrar en la sala, dónde por cierto no nos pidieron la entrada en ningún momento, nos dirigimos a nuestros asientos respectivos.



Si el edificio del KKL resulta espectacular en su exterior, la sala principal que tantas veces habíamos visto en los DVDs del Festival de Lucerna, resultaba en vivo tremendamente acogedora y hermosa. Esta es una primera foto –como las demás tomada al final del concierto.



Las dimensiones de la sala son en realidad mucho más reducidas de lo que en los DVDs aparenta. Como bien dijo monca “¡pues es cierto que la tele engorda!”.

El motivo de trasladar esta Octava desde la sede habitual de la orquesta en Zurich no era otro que el reducido tamaño de la Tonhalle. Pero tampoco se puede decir que la sala del KKL estuviese muy sobrada de dimensiones para una Octava. Afortunadamente -o más bien teniendo en cuenta esto- no se había planteado una interpretación multitudinaria: hablamos de unos 240 cantantes más 130 músicos que se colocaron bastante apretadillos, aprovechando el último resquicio de la Tonhalle. Por ejemplo parte del coro II se repartía en los balcones laterales de tal forma que previamente a cada una de sus intervenciones algunas de las cantantes se desplazaban para situarse detrás de sus compañeras en el balcón lateral más próximo al escenario. Esta maniobra la realizaban siempre con una precisión matemática y de forma sigilosa, con lo que en absoluto distraía.

Sólo la excelente acústica de la sala compensó los problemas derivados de la falta de espacio en el escenario. La ubicación del coro de niños radicaba en primera línea de la masa coral. De ser una sala más grande me hubiese gustado que estuviesen situados en una ubicación más independiente. En una de mis pocas Octavas –la de la OSG en Coruña- estaban situados en una grada a la izquierda del escenario en un muy primer plano. En ese concierto sus intervenciones resultaban especialmente emotivas pues esta situación les confería un mayor protagonismo tanto en lo musical como en lo que se podría llamar el componente escénico de la obra. En cierto modo el angelical coro de niños, tal como en las pinturas religiosas, debería aparecer en un plano diferenciado con respecto la escena principal y creo que musicalmente Mahler así se lo imaginaba. Desde luego sus intervenciones en la Octava de Coruña fueron especialmente emotivas para el público.

En este caso no existía esa posibilidad con lo que no sólo se resentía su visibilidad sino también la proyección de su sonido que era en parte engullido por las masas corales que los rodeaban –salvo en los casos en los que es el único coro que interviene.

Otro punto conflictivo es la ubicación de los solistas vocales. En este caso no quedaba más remedio que colocarlos entre orquesta y coro –la misma colocación que por ejemplo en la Octava de Tennstedt-; también una posición comprometida para ellos. En la Octava que en su día vi en Salzburgo estaban situados en una grada a la izquierda del escenario de forma muy prominente. En este caso, al contrario de lo que pienso para el coro de niños, creo que no es buena esa independencia. Me parece más conveniente una ubicación más integrada con la orquesta y coros pero que a la vez no les quite protagonismo. O sea, la colocación habitual al lado del director. Así se hizo en Coruña donde me pareció convincente.

Dada la ubicación citada en nuestra Octava de Lucerna los solistas tuvieron problemas para destacar en los clímax de la obra… salvo la extraordinaria excepción de la Soprano I Melanie Diener, que demostró aparte de una gran musicalidad, un poderío vocal inusitado. A su lado la soprano II Juliane Banse tuvo serios problemas para hacerse oír cuando se enfrentaba a la masa de orquesta y coro. Nos ofreció sin embargo en la segunda parte, en uno de los pasajes más sutiles de Una Poenitentium una intervención de sublime belleza. En la reseña de Gustav-mahler.es se podrá profundizar estos aspectos, pero ya a mi juicio –seguro que en este tema habrá discrepancias- adelantar que también Yvonne Naef estuvo espectacular y en el resto del reparto estuvo sobresaliente el barítono Stephen Powell, que cantó con gran lirismo su delicado Ewiger Wonnebrand y Lisa Larsson que hizo una Mater Gloriosa atractiva por su delicadeza, poco habitual en un papel en el que las sopranos parecen competir por emitir los agudos más estratosféricos. Notables Brigit Remmert y Anthony Dean Griffith en la difícil parte del Dr.Marianus. Solvente Griffith, ni tan heroico como un Heppner, ni tan lírico como un Botha, se situaba en un terreno intermedio que me parece más acertado que los citados. Técnicamente impecable –hizo unos impolutos Höchste Herrscherin der Welt y Blicket auf- únicamente se desearía algo más de personalidad o carácter en su voz.

En cuanto a los coros, fueron sin duda el plato fuerte de la noche. La cercanía al público unida a la disposición envolvente citada le confería a cada una de sus intervenciones un impacto que nunca he sentido en una sala de conciertos. Estoy convencido de que cantasen lo que cantasen: un motete de Bach o el Requiem Canticles de Stravinsky se me iba a poner la carne de gallina ¡Qué decir entonces en momentos como en el Accende lumen sensibus, el Gloria o el Coro Místico final!

La orquesta estuvo también a un gran nivel pero no tan protagonista; tal vez me atrevería a decir que salvo en los pasajes 100% instrumentales su papel era de soporte a las voces. Hubo alguna que otra pifia -una llamativa del oboe en la introducción de la Parte II- y a veces faltó una cierta limpieza en metales o cuerdas. No es la Octava la mejor obra para juzgar a una orquesta pero comentando con Robertino este aspecto la ubicábamos al nivel de la de la SWR que habíamos escuchado recientemente y que tan grata impresión nos había causado.

La dirección de Zinman equilibrada en las formas, intensa en el fondo, no buscaba deslumbrar con su virtuosismo orquestal. No era este el caso de por ejemplo la Octava del Concertgebouw con Haitink que escuchaba el domingo en la radio en la que la orquesta sonaba como si se dejase la piel en cada compás. La del concierto de Lucerna era una lectura menos abrumadora, más sutil. Si algo predominó fue el lirismo que no sensiblería; lirismo conmovedor hasta el punto de ser insoportable. No es cuestión de ponerse ñoño en público pero tengo que confesar que a Gabriela y a un servidor se nos llenaron los ojos de lágrimas. Y no fue sólo por la magia de la obra sino por que Zinman demostró una vez más -como por ejemplo en el final de su Tercera- que sabe perfectamente pulsar los resortes adecuados para que sin necesidad de aspavientos ni sentimentalismos conseguir que la música mueva y conmueva.

¡Y eso es lo mejor que puedo decir de esta Octava! Qué gracias a la conjunción de factores: sala, coros, orquesta, solista y director nos conmovió y estremeció como pocas ocasiones hemos sido conmovidos.



No fuimos Gabriela y yo los únicos. También monca y Robertino salieron conmovidos. Bueno, aquí tenéis la foto de Robertino aplaudiendo de pié entusiasmado desde el primer al último minuto de la decena que debieron durar los aplausos.

Me hizo especial ilusión ver al final del concierto como Robertino y monca coincidían en que si en las votaciones no colocan a la Octava como una de sus sinfonías preferidas escuchándola en vivo la cosa cambiaba y bastante.

Ah, sorprendentes los suizos; increíble como tras la culminación de la obra pudieron permanecer medio segundo sin aplaudir. Por supuesto tras la primera parte no hubo aplausos, pero lo que no esperaba es que tras apagarse la nota final tuviese que frenar los brazos ante ese silencio de medio segundo que para mi fue una eternidad. A partir de ahí minutos y minutos de aplausos y bravos atronadores .





La obra había concluido y bajamos a los camerinos por unos pasillos que al entrar nos había comentado un azafato. Tras varios rodeos dimos con la escalera por la que salían los músicos, y por fin divisamos lo que efectivamente era el cuarto de Zinman. Por cierto en el camino nos encontramos a Haitink elegantemente vestido, quien probablemente venía de felicitar a su colega americano. Nos miramos diciéndonos ¿le preguntamos algo? Noooooooooooooooooooooooooo!!! Mad

El camerino de Zinman parecía el camarote de los hermanos Marx. Tras unos minutos de espera conseguimos saludarle. De cerca se le veía algo mayor –ja, ja, ya estaréis pensando, como a Haitink. A ver si los que estamos mayores somos nosotros. No, tanto como eso no, pues sólo tiene 72 años, pero sí se le veía mucho más mayor de lo que aparenta en el documental de la Sexta. Pero sin duda se le veía mucho más ágil y activo que su colega holandés

Aunque daba la impresión de estar todavía con la cabeza en la Octava, se mostró de lo más amable y simpático ¡Todo un relaciones públicas! Como hace unas semanas –desvelo una exclusiva- le habíamos enviado una entrevista para gustav-mahler.es al decirle que veníamos de España dedujo quienes éramos y al momento nos dijo que sentía que no estuviese lista pero que le habían gustado las preguntas y que la contestaría lo antes posible, pues hasta el momento había estado volcado en la Octava. Le contestamos diciéndole que únicamente queríamos felicitarle por el extraordinario concierto y pedirle que nos escribiese una dedicatoria lo cual hizo gustoso y con mucho cariño.




Una más para la colección ;-)



Finalmente nos hicimos una foto con él. Algo movida, la hizo un joven sonriente que luego descubriríamos es su asistente musical.

También pudimos hablar con su representante o asistente burocrática; Pippa Pawlik quien nos preguntó ¡¡si íbamos a asistir al día siguiente a la sesión de grabación de la obra!! –por cierto, los que salen hablando en el camerino en segundo plano son los productores de la grabación.

Se nos encendieron las luces de alarma pues ni por la cabeza se nos pasó que pudiera existir una posibilidad de asistir a la grabación… pero nuestro gozo en un pozo Sad Pippa nos dijo que la sesión sería en la Tonhalle al día siguiente, con lo que nos era imposible asistir pues desconocedores de esto habíamos reservado el hotel en Lucerna hasta el sábado pues no tenía sentido adelantar la vuelta a Zurich, menos turísitica que la zona de Lucerna ¡Qué pena, dijimos! Y nos despedimos un poco chafados por ese caramelo que nos habían quitado de la boca. La parte musical del viaje parecía concluida… Lo que sí de momento concluye es esta segunda entrega –aun quedan dos . La siguiente será más lúdica.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 4/3/2009, 00:28

Todo se andará Del Río. Se sabrá en el capítulo IV. En ese momento desde luego no teníamos ninguna esperanza.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 4/3/2009, 00:39

En principio iban a ser tres; ahora ya cuatro; vete a saber como acaba la cosa; igual 44 capítulos y una segunda parte en el aire Laughing En fin que cuando termine ya casi enlazo con el festival Mahler de Holanda Very Happy

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Invitado el 4/3/2009, 01:00

Ahora me toca a mi,ya que monca debe seguir en el pueblo de Heidi, y cuando baje de la montaña, y llegue a la península va a tener trabajo bastante Razz

Después de lo de Haitink, de tomarnos un refrigerio, volvimos a la carga al KKL, para escuchar la Octava.
Hay que decir que estaba lleno hasta la bandera, y así había sido también el día anterior, porque estaban colgados los carteles de "no hay entradas", la verdad que entrar en la sala tan veces vista por tv, la sensación fué algo extraña, uno esperaba algo más grande. La sala juega mucho con los colores, sobretodo el rojo y blanco, las paredes son móviles todas, pudiendo modificar la acústica a gusto; y la verdad es que eso se consiguió la acustica fue algo increible, todo bien diferenciado, sin amalgamas, todo se escuchó con absoluta precisión.
La orquesta en el escenario, estaba tan comprimida como cuando hace Mahler Abbado en la misma sala, Zinman se permitió doblar algún instrumento, como por ejemplo los trombones, y las trompetas, donde había uno de más, los coros como bien comenta Psanquin algo apretados, aun así, si defiendo la colocación de los solistas entre coros y orquesta, son un instrumento más dentro de toda la orquesta, no había porque destacarlos, pienso yo

la misma colocación que por ejemplo en la Octava de Tennstedt-

No, Tennstedt, hace una colocación, más curiosa aun, situa a los solistas en dos filas, las mujeres delante, y los hombres detrás, al lado del arpa, justo detrás de los segundos violines. El que hace una colocación igual que la de Zinman es Gergiev, con la Filarmónica de Rotterdam en el Concertgebouw, por ejemplo.

Pero bueno, seguimos, interpretación fué más "intimista"-si es que se puede aplicar este adjetivo a esta obra-que monumental y colosalista; más colorista, que idiomática, más cercana, que hedonista. Zinman se asemeja mucho a su maestro Monteux, resaltando sobretodo los matices más tímbricos, las abundantes partes camerísticas fueron una filigrana de eso, llegando a momentos de mucha emoción, como por ejemplo ¡¡qué adagissimo!!, o que coro posterior al mismo, o la transición al coro místico final, después de la intervención del Doctor Marianus, fueron momentos de profunda emoción. La orquesta no es de primera fila, eso no es un descubrimiento, pero que brilló, la sección de trompas no tiene nada que envidiar a las grandes por ejemplo; aunque sí hubo alguna pifia como el oboe como comenta Psanquin, o los agudos en el primer trompeta, en algun momento apurado.
Los coros, estuvieron impecables, tanto la difícil afinación de los coros de niños, muy solventes, y nada ñoños, como el resto, no llegaron al estruendo, ni a la descolocación del sonido, mantuvieron la concentración a lo largo de toda la obra, siendo muy reseñable el coro de anacoretas, por ejemplo, o la parte final del primer movimiento.
En cuanto a las voces, hubo de todo, la gran triunfadora fueron Melanie Diner, autenticamente impresionante, los pianos más pianos, y los fortísimos más fortísimos, en un mismo compas, fue un prodigio lo suyo, la Banse más liderista que "operístia", la Naef, tiene un torrente de voz aun en forma, con unas notas medias poderosisimas, la Remmert, cumplió algo sosa, y con exceso de vibrato; otro de los momentos emotivos de esta Octava fue la "aparición" de la Mater Gloriosa de L. Larsson, en la segunda galería, fue una auténtica aparición, de pronto, le iluminó un foco, y comenzó a cantar, muy dignamente; en cuanto a los hombres, el único plenamente convincente fue el baritono Sthepen Powell, potente y robusto, el tenor Dean Griffey, tipico tenor inglés "de oratorio" abuso en exceso del falsete, y su primera aintervención junto al coro, como Padre Marianus, fue casi, inaudible, aun así la linea de canto fue bella; el bajo, Abdrazakov, fué el peor de la noche, con una voz muy gastada y tremolante.
En definitiva, una Octava muy emocionante tanto en la parte orquestal, en esos momentos "intimos", como en los grandes momentos corales, las intervenciones de la Diner, fueron memorables; un servidor, también derramó alguna lágrima...

El periplo posterior al concierto, haciendonos pasar por músicos, jajaja, lo ha contado muy bien Psanquin, Zinman nos recibión con una copa de agua, todo sonrisas y muy atento, y cordial, incluso pidiendonos perdón ¡¡él!! por no haber podido contestar la entrevista, Pippa también muy agrabable.
La noche no termino ahí, mucho se habló de la Octava, de la modernidad de la misma, de la versión... pero todo en una nube, hasta el día siguiente no se pusieron las cosas claras...
...aun así el "eterno femenino" aun les deparaba una sorpresa a Psanquin y monca, antes de la cena, dos jovencitas suizas, intentaron ligar con ellos jijiji y Mahler esbozó una sonrisa.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 4/3/2009, 01:42

Si ya decía yo que esto era un culebrón... Very Happy
Sí, pero ese capítulo mejor lo ahorramos. Mira que es liante Robertino. Qué culpa tenemos nosotros de que las suizas sean tan enrolladas. Bueno, estas de eterno femenino tenían bien poco; yo hablaría más bien de eterno botellón.

Me gustó lo de interpretación "intimista". Nunca pensaría en ella para una Octava pero ese fue el caso. Sí, el Adagissimo nos puso la carne de gallina.

Por cierto, Melanie Diener viene a Santiago a cantar los 4 últimos de Strauss. Concierto obligado; igual nos vemos por allí Del Río y Paco Yáñez... aunque creo que dirige el admirado de Paco, Ros Marbá.

Me olvidaba una cosa. Es curioso que tres de las voces claves: Diener, Naef y Dean Griffey forman parte del elenco de la grabación de los Gurrelieder de Gielen. Curioso.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Ludovyk el 4/3/2009, 18:36

Estupenda y detalladísima reseña de ambos!!!!!!! Qué envidia dais Very Happy ... por la cantidad de emociones vividas en un solo día. Cualquier sinfonía de Mahler en directo es algo muy especial, pero la Octava es especial, muuuy especial!!

Psanquin escribió:Tras entrar en la sala, dónde por cierto no nos pidieron la entrada en ningún momento...
Cómo son estos suizos, ni se les ocurre que alguien se pueda colar... Interesante dato.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Invitado el 4/3/2009, 19:04

Ahora que releo, y se me enciende la bombilla... lo que tocaron de Debussy, los chicos de Haitink, no fueron las "Imagenes", sino los dos primeros "Nocturnos" (Nubes y Fiestas)... si es que tanto Mahler, acaba alienando Razz

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 4/3/2009, 23:41

Aquí está la tercera entrega, esta más turística que otra cosa, pues la parte musical del viaje ya se había cumplido sobradamente el día anterior.



Eso no impidió que a las primeras de cambio nos escapásemos a la búsqueda y captura de CDs, lo cual en Suiza es sinónimo de las impresionantes tiendas de MusikHug.



Para evidente disgusto de los CDfílicos la de Lucerna estaba en reformas...



... pero afortunadamente no quedamos desamparados gracias a la existencia de un "Musikhug provisorium" que no costó demasiado encontrar



Una vez saciados tocaba hacer turismo de altura y eso en Lucerna es sinónimo del Monte Pilatus al que se sube en dos empinadas líneas teleféricas





La cima era el sitio ideal para evocar los ecos del concierto de ayer





que se proyectaban sobre el paisaje espectacular que desde la cima se disfruta



monca ignorando el frío no dudo en hacer algo de publicidad a la web mahleriana







Icía y Martín, ajenos a tantas emociones, parecían más concentrados en otras cuestiones. Concluía la segunda jornada y tras la cena Robertino y un servidor buscamos infructuosamente un sitio donde poder tomar una copichuela. Aunque era viernes por la noche ¡¡sólo después de una hora encontramos un local animado!!... que cerramos a las dos y media. Increíble pero cierto, el barman resultó ser un gallego de Tomiño, de donde es la familia de mi madre, a la cual conocía. El mundo es un pañuelo.



Al día siguiente nos dirigimos a Zurich pues de allí despegaba nuestro avión el domingo a la mañana
¿Qué puede ser lo qué leía monca tan absorto?



La respuesta muy sencilla; la entrevista a Zinman que le acaba de pasar. Bueno, parece estar interesante. A ver si se anima y de verdad Zinman la responde.



Muy atractivo y animado el centro de Zurich, en lo musical cita obligada su MusikHug, asombrosamente más grande que el de Lucerna. Una muestra es esta sala de los CDs y DVDs operísticos.





También visita obligada a la mítica ópera de Zurich



y siguiendo el paseo del lago dirigimos nuestros pasos hacia la Tonhalle con la idea de al menos contemplar el edificio por fuera.



Aunque las puertas no estaban cerradas con llave, el edificio estaba desierto y con las iluminación apagada, pero una sorpresa nos esperaba... pero la dejo para la última entrega Very Happy

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  monca el 5/3/2009, 00:32

!qUE EMOCIONANTE! fALTA EL ULTIMO CAPITULO, EL QUE ME PERDI.

a LA VUELTA (EL dOMINGO) INTENTARE HACER ALGUN PEQUENO APENDICE AUDIOVISUAL A LAS MAGNIFICAS CRONICAS DE LOS COMPANEROS.

pOR CIERTO, ?ALGUIEN SABE COMO SE QUITA EL BLOQUEO DE MAYUSCULAS DE UN TECLADO SUIZO? clown

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  monca el 5/3/2009, 00:35

Robertino Bergamasco escribió:...aun así el "eterno femenino" aun les deparaba una sorpresa a Psanquin y monca, antes de la cena, dos jovencitas suizas, intentaron ligar con ellos jijiji y Mahler esbozó una sonrisa.

Niego todo conocimiento. silent

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Invitado el 5/3/2009, 01:13

¡¡Hoooola monca!!

Me voy a cama que estoy malito...


A mejorarse del Río

El segundo día fue mucho más tranquilo, más turísticos que otra cosa, en nuestros planes estaba visitar Tribschen, la casa de Wagner en Suiza, pero estaba cerrada hasta mediados de marzo, así que nos fuimos "de monte" pero antes, hubo que hacer la parada en las tiendas para comprar discos, el vicio, es el vicio.

Ese día la banda sonora, fue la siguiente:



monca, Psanquin y un servidor, con las chicas y los niños haciendonos los coros, la bordamos.
La verdad que el día nos acompañó, y cuando llegamos a la cumbre del monte Pilatus, las vistas eran preciosas... eso de comer una "fondue" a 2.135 metros, entre la nieve, queda muy James Bond ¡¡pero qué buena estaba!! bounce bounce bounce
El día terminó con las típicas compras turísticas, y la cena esta vez en un griego, a Psanquin y a mi, se nos había hecho corto el día, así que decidimos prolongarlo en la noche... ¡¡hay gallegos hasta en la Luna!! Razz
La verdad, es que dormí como un gorrión.

Al día siguiente nos esperaba Zurich, la siguiente parada del viaje, y el último día completo en tierras helvéticas, como no, lo primero que hicimos al llegar al hotel, fue preguntar por la tienda de discos más cercana, y para allá nos fuimos, la Catedral, la Ópera y la Tonhalle, podían esperar.... M. Green
Aunque como bien adelantó Psanquin, lo mejor del día, aun faltaba por llegar...

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Hades el 5/3/2009, 21:20

Y no me trajisteis ninguna suiza, qué mal!! Mad Razz

Muy interesante la crónica. Ardo en deseos por conocer el desenlace bounce

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Invitado el 5/3/2009, 21:41

Ardo en deseos por conocer el desenlace

Como siempre; al final mueren todos, y el asesino es el mayordomo... Razz

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 5/3/2009, 23:28

Perdón por el retraso; acabamos de llegar a casa. Me pondré un poco tarde con el final, que adelanto que será feliz

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 6/3/2009, 01:52

Pues no me ha dado tiempo a terminar. Lo siento, está casi lista, pero aun me puede llevar un ratillo y es bastante tarde. Mañana por la mañana la envío fijo ¡Mil disculpas! Espero que la espera valga la pena

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 6/3/2009, 13:53

Y por fin el prometido último episodio de la crónica. Sábado por la tarde; nos habíamos quedado a las puertas de la Tonhalle. Su fachada es bastante decepcionante, y más todavía con ese parasol, o más bien paralluvia, que le han implantado. Por si fuera poco a su izquierda tiene adosado un edificio más moderno que sirve de palacio de congresos. A la vuelta a casa he visto que hay una explicación para todo esto.



Esta es la Tonhalle en el momento de su construcción –finales del XIX ¡Espectacular!



Por razones que desconozco en 1939 se reformó, o más bien demolió, una buena parte del mismo, sustituyéndolo por una moderna –para la época- sala de congresos. Sólo se conservó la zona posterior que es la que constituye la actual Tonhalle (la fachada actual apenas se divisa a la derecha en la foto).

Volviendo a nuestro relato, las puertas de la Tonhalle estaban abiertas y la sala vacía… pero no sólo eso:



Este cartel –advirtiendo de la grabación del CD- estaba pegado tanto en las puertas exteriores como en todas las del interior del edificio ¡¡Al verlo nos dio un vuelco al corazón!! pero tras entrar en el hall y ver la soledad del edificio pensamos que era un vestigio de la sesión del día anterior.



En cualquier caso nos pudo la curiosidad; decidimos hacer caso omiso de los carteles y recorrimos nerviosos la planta baja que estaba en relativa oscuridad.



Incluso llegamos a pasar al edificio adyacente, éste sí con las luces encendidas, en el que no se veía un alma. Pero ni rastro de la sesión de grabación. Monca y Robertino prefirieron volver con las chicas que nos esperaban fuera, pero curiosamente uno que es el menos intrépido de los tres se resistía a marcharse. Estaba empeñado en al menos ver el interior de la sala.



Subí por las escaleras a la primera planta dónde ya se escuchaban voces, en concreto de una cantante vocalizando. De repente escuché unos pasos que venían hacia mi… corriendo me escondí en el cuarto de baño. Suena muy peliculero, pero prefería no tener que explicar que hacía allí.

Salí del baño y recorrí la galería. Las grandes puertas que con seguridad daban a la sala presentaban el mismo letrero Bitte leise. Cualquiera se atrevía a entrar o incluso a llamar; pero aun así intenté abrir una con cuidado... pero estaba cerrada con llave. No tenía sentido estar allí; decidí marcharme… pero en el último momento pensé, ¡Cómo puede ser que no se entre a la sala! Voy a hacer un último intento. Afortunadamente llegué a un pasillo que bien podría ser el que sigue el director para acceder a la sala. Y efectivamente así era; lo seguí hasta el final. Esto es lo que me encontré:



Harmonio, abundante percusión… tenía que ser de la Octava.



Estos esquemas en un corcho me lo confirmaron. Entré en la sala; éste es el aspecto que tenía:



Todas las butacas habían sido retiradas de tal forma que la platea estaba cubierta en su parte posterior por un elevado podio y ocho atriles que sin duda correspondían a los solistas. En el centro de la sala se distribuían las sillas y atriles de toda la orquesta. Infinidad de micrófonos apuntando a cada uno de ellos. Aunque en un principio no había nadie alrededor, aparecieron dos técnicos que imaginé que estarían desmontando toda esa parafernalia. Como no parecieron molestarse por mi presencia me decidí a preguntarles, y me dijeron que ¡iban a continuar grabando esa misma noche a partir de las 7! Bajé corriendo a decírselo a los demás. Por desgracia monca, Inés e Icía tenían que marchar pues esa noche debían dormir en Basilea. Robertino y yo estábamos decididos a intentar asistir. Gabriela con Martín lo tenía más complicado.



Nos despedimos en ese punto-monca el pobre con cara de circunstancias Sad Gabi, a la que esta vez le tocaba sacrificarse – y para ella- acompañaría a monca y familia hasta el centro de Zurich y nosotros a intentar lo imposible. Parecía que la parte musical del viaje había terminado el jueves pero ahora se nos abría una nueva posibilidad de poner la guinda musical.

Pero todavía no estaba muy claro que pudiésemos conseguirlo. En el exterior veíamos como poco a poco iban llegando músicos, algún solista como Birgit Remmert y sobre todo miembros de los coros. Entraban mayoritariamente por un lateral del edificio y allí nos dirigimos esperando que apareciese la representante de Zinman, la única persona que conocíamos y con la que habíamos hablado en los camerinos el jueves. Pero pasaba el tiempo y ni rastro de ella. A lo mejor ni iba a la grabación- como de hecho así fue.

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Re: Octava de Zinman

Mensaje  Psanquin el 6/3/2009, 13:53

Había que quemar las naves así que decidimos abordar a un señor mayor que parecía bastante afable y que había entrado y salido por la puerta a coger cosas de su coche aparcado en frente varias veces. Su cara nos sonaba, no sabíamos bien de que. Le dijimos que habíamos venido de España a ver la Octava de Lucerna y que ahora nos habíamos encontrado con la sesión de grabación; si había alguna posibilidad de asistir a ella. Para nuestra sorpresa nos dijo que esperásemos fuera que iba a preguntarlo a los responsables de la Tonhalle; que bajaría en unos minutos. Tal vez estaba dándonos largas pero no, descendió sonriente y nos dijo que ¡sí era posible! Nos dice “no es conveniente que estéis en la sala -donde de hecho no podía haber público- pero podéis seguir el ensayo desde el estudio de grabación! Is it good enough for you?” Por supuestoooo!! le dijimos emocionados. Más adelante nos daríamos cuenta de que se trataba del director del coro suizo que intervenía en la Octava, el Schweizer Kammerchor, Fritz Näf, a quien estaremos eternamente agradecidos por su gentileza.

Nos llevó a través de escaleras y de la sala hasta una dependencia adyacente que no era otra más que la misma que aparece en el documental Going against the Fate y desde la cual se producen la grabaciones del ciclo. Allí nos dejó este hombre a nuestra bola. Humm, como alguien nos pregunte que hacemos aquí, ¿qué le decimos?- pensamos para nosotros. Y así fue, al cabo de unos minutos apareció el mismísimo Chris Hazell, productor de la grabación –a este sí lo conocíamos del documental- y directamente nos preguntó quien nos había dado permiso para estar allí. Era difícil de explicar, pues de hecho no teníamos ni idea del nombre de la persona que nos había ayudado. Una persona con barba decíamos… por suerte el productor se mostró muy amable. Perdonad que os pregunte –nos dijo- pero es que hay muchísima gente alrededor y uno ya no sabe quien es quien. Le explicamos de donde veníamos y que habíamos hablado el jueves con Pippa y eso ya fue definitivo. Ahí nos dijo, “ah, bien, bien, olvidaros de mi pregunta; sentaros en la parte de atrás y por favor hablad lo mínimo posible”. Por supuesto, le dijimos, no vamos a molestar en absoluto; estáis trabajando. Y ya por fin nos pudimos relajar después de tantas emociones y nos dispusimos a disfrutar la sesión. Ésta se extendería de 7 a 10 de la noche con una pausa de 20 minutos.



Tras una amplia mesa de mezclas se ubicaban el productor Chris Hazell y el ingeniero de sonido Simon Eadon; a ambos lados de ellos dos técnicos uno de ellos siempre trabajando sobre las ondas que aparecían en la pantalla de su ordenador y el segundo manipulaba –normalmente en los pasajes corales- otra mesa de mezclas similar a la de Eadon. Un monitor ofrecía un plano fijo de la sala y otro filmaba a los solistas vocales y a Zinman quien por un circuito cerrado se comunicaba con Hazell; conversaciones que todos podíamos oír.

Elemento importante el equipo de sonido que permitía una reproducción extraordinaria de lo que sonaba en la sala. De hecho fue lo que más nos llamó la atención en las pruebas que hicieron al principio; el estupendo sonido. Cualquier murmullo o caída de objeto en la sala se oía perfectamente, como si uno estuviese allí. Me llamó la atención que aparentemente no fuese un equipo SACD sino que trabajaban con la disposición estereofónica típica. Hazell usaba siempre con auriculares, no así los demás que escuchaban directamente el sonido de los altavoces. Cuando Zinman acudía a verificar las tomas lo hacía habitualmente sobre auriculares.

En la foto anterior se puede ver de pié a nuestro ángel de la guardia, Fritz Näf, quien participó activamente, siempre partitura en mano, en las tomas de los coros. El chico que aparece en primer término es el asistente musical de propio Zinman, casualmente la misma persona que nos había hecho las fotos en los camerinos y que sonrió amablemente al vernos. Debió pensar ¡estos están en todas partes! Ya no en la foto -que hicimos discretamente- más a la izquierda se situó la familia de Zinman: su mujer, una hija con su novio o marido –no me quiero inventar relaciones- y un espectacular perro afghano negro que se ve estaba acostumbrado a estas sesiones pues aguantó toda la noche sin hacer el más mínimo ruido. Más gente en las filas posteriores un par de ellos haciendo fotografías, un chico joven que parecía bastante quemado, una mamá con dos niños que permanecieron en silencio l aprimera parte de la sesión -bueno, la niña dormidita- y una persona de figura imponente que no paraba de entrar y salir que resultó ser el Intendente de la orquesta, Elmar Weingarten. A lo largo de las tres horas, pero sobre todo en la primera parte algunos de lo solistas, sobre todo los masculinos formaron parte del público. Mucha gente hasta el punto que el productor antes de empezar hizo un chiste muy británico; ¡cuánta gente, tal vez podamos hacer negocio con esto!

Fueron tres horas intensas, en algún momento –en las tomas de los pasajes más trabajados y sobre todo en la última media hora- hasta duras de seguir. Lo que más me llamó la atención fue la inmensa concentración y el afán de perfeccionismo de director y productor. También la especial relación que surge entre ambos pues realmente sus misiones se superponen y de la misma manera que el productor pedía al director repetir un pasaje por una entrada a destiempo o una desafinación, el director iba y venía continuamente de la sala al estudio para validar o anular una toma. Asombroso que no chocasen entre ellos pues se podría hablar de un verdadero conflicto de competencias. Desde luego es importante que el director tenga una confianza absoluta en su productor; sino cuesta entender como el primero se puede plegar a la insistencia del productor en repetir un pasaje una y otra vez, o la docilidad con la que el director aceptaba el it’s ok del productor.

Afortunadamente, esa concentración y seriedad en el trabajo de la que hablo no impedía que el ambiente fuese de lo más agradable y cordial. Zinman desde luego se distingue por su buen humor; humor que en su entrada de la wikipedia el autor de la misma define como muy autocrítico, despiadado consigo mismo (self-deprecating es la palabra que usa). Sin duda, un signo más de su afán de perfeccionismo.

Pero entrando ya en un breve resumen de cómo transcurrió la sesión decir que cuando ya todo estaba listo para empezar el director del coro de niños no aparecía por ningún lado; estaba atrapado en un atasco alguien dijo. Sin embargo la sesión empezó sin él pues el tiempo disponible no era excesivo y ¡las cuatrocientas personas reunidas no podían esperar! Y ésta se abrió ni más ni menos que con el final de la primera parte, el Gloria.

Por muy bueno que era el equipo de sonido del estudio ni de lejos se podía comparar la sensación que sentíamos reescuchando la obra a través de él con lo que habíamos experimentado en vivo en Lucerna. Pero sí que estaba latente toda la grandeza de ese final y según fuimos acostumbrándonos al sucedáneo del sonido enlatado volvimos a sentir revivir las emociones del jueves.

No fueron necesarias muchas tomas del Gloria; si no me falla la memoria sólo dos o tres. A continuación se pasó ¡al otro final¡, el de la segunda parte, iniciándolo en el Alles vergängliche. Aquí una vez más se nos volvió a poner la carne de gallina con el extraordinario pianísimo que consigue Zinman al inicio, el poderosísima y musical crescendo coral así como la sobria energía de la coda orquestal. Pero no fue fácil conseguirlo; hubo como unas seis tomas de todo el final, coda orquestal incluida y varias más exclusivamente centradas en el inicio del coro; el pianísimo inicial. Las primeras ocasiones que Zinman escuchó la toma en el estudio se quejaba de que le faltaba “inner life” a este pasaje. Demasiado blando, suave (usaba el adjetivo soft a menudo) pero toma a toma el resultado mejoraba hasta conseguir una lectura sublime del pasaje.

Fue divertido como en una de las tomas el productor le advierte a Zinman que una soprano se está explayando demasiado en ese pianísimo inicial. Zinman debe decírselo al coro lo cual hace con mucha diplomacia. En el estudio Hazell comenta no menos diplomático, con humor británico; es una voz bonita, pero que en este pasaje precisamente preferiría no escucharla. También comentan: "ellas –las sopranos- saben quien es pues he escuchado como murmullan y se ríen entre ellas".

También momento divertido el despiste de Hazell cuando le dice a Zinman “me temo que Marianne está sonando ligeramente sharp” “Perfecto, dice Zinman, pero ¿quién es Marianne?” No era otra que Julianne Banse.



Tras las repetidas tomas del final sucedió algo que aparece en el documental de la sexta y que parecía ser improvisado de cara a la galería, pero que hemos comprobado que era cierto. Una buena representación de músicos de la orquesta entra en el estudio –algunos con sus instrumentos en la mano- y aprecian el resultado e intercambian los oportunos comentarios. Emocionante escuchar de esta manera la toma definitiva del final, rodeados por los propios músicos que acaban de darle sentido. Con ellos también entraron la mayoría de los solistas vocales. Banse la más encantadora repartiendo sonrisas a todo el mundo. En el concierto no había dado una impresión tan cómoda. Y hablando de cómodos el productor tiene una buena charla con el tenor; le dice “es importante que te sientas muy cómodo”… y esto tal vez no esté bien decirlo, pero a estas alturas nadie se va a escandalizar de que la técnica esté al servicio de la música; "nosotros podemos ayudarte".



Llega el descanso y aprovecho para hacer una foto de la sala adyacente, una sala de cámara donde por cierto Richard Strauss estrenó sus Metamorfosis –justo en la etapa de su duro exilio en Zurich.

Por desgracia la batería de la cámara se me estaba quedando en las últimas. Si no hubiese hecho tantas fotos en Zurich… pero quien iba a imaginar que el día iba a acabar de esta manera Shocked .

De todos modos me las arreglé para hacer a través de la puerta acristalada una foto de la sala:



En la segunda parte nos quedamos ya en familia en la sala:



Sólo en segunda fila la familia de Zinman y delante Fritz Näf y el joven asistente musical de Zinman, siempre absortos en la partitura -no nos extraña ahora el respeto a la misma que este ciclo demuestra. De hecho en ocasiones el asistente le hacía a través del micro o yendo a la sala comentarios a Zinman sobre aspectos de la misma .

Pero sí, de tan intensa que es la sesión, se ve que la gente nota el cansancio. Los solistas -salvo el tenor- de hecho ya la han completado. El director de uno de los coros de niños llega preocupado diciendo que son las nueve de la noche y que deberían marcharse, pero sólo consigue del productor un “lo sé, lo sé”.

El Blicket auf es trabajado a fondo con el tenor. Tras varias tomas repetidas se despide con los aplausos del público. A continuación se entra a fondo en el coro de anacoretas del comienzo de la segunda parte. Fue el momento más arduo de la grabación, nunca lo hubiese pensado pero tremendamente difícil de interpretar. Y ya el último cuarto de hora se cerró con los coros de ángeles de la segunda parte, también muy muy trabajados. Se notaba el cansancio en los coros con los que Zinman se puso serio más de una vez.

Y nos dieron las diez y la sesión concluyó puntual; Zinman fue recibido con aplausos en el estudio a los que apenas sonrío –se le veía todavía con la cabeza en la partitura. Mientras hablaba con su familia nos despedimos de Hazell y Näf quien una vez más extraordinariamente amable nos dio la gracias por haber asistido. Sin más dilación marchamos pues Gabriela estaba afuera esperándonos. La pobre llevaba tres horas por el centro de Zurich que ya se conocía al dedillo.

La ciudad nos esperaba inusitadamente alegre, pues el jolgorio y el desenfreno del carnaval que los suizos celebran a conciencia había invadido sus calles. Charangas de metales multitudinarias resonaban en las callejuelas. Sus ecos formaban en nuestras cabezas un extraño maridaje con los más sublimes de la Octava pero en el fondo no resultaban ajenos pues no creo exagerado afirmar que la música de Mahler nació de, por y para la gente.





Al día siguiente, mañana de domingo muy temprana la imagen de la ciudad presentaba una imagen bien distinta; tras una última visual nos encaminamos a la estación de tren y cargados de las pesadas metales y de toneladas de inolvidables recuerdos emprendimos el camino de vuelta.



Y termino con esta foto de Gabriela y Martincillo -que tanta paciencia tuvieron el día anterior por la noche- ambos plácidamente dormidos en el avión. A lo mejor algún día Martín lees estas líneas ¿qué pensarás? Tal vez que tus padres y sus compis de viaje eran unos freekies o tal vez -ojalá- el azar de la vida te haya dado la oportunidad de conmoverte y emocionarte con la música y entonces sí que nos entenderás perfectamente.

Saludos para todos. Ahora sí doy por concluido el culebrón del mes Very Happy Bueno, el quinto capítulo el próximo año cuando aparezca el CD.

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Re: Octava de Zinman

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