Scherchen dirige Mahler

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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 3/8/2012, 02:26

Sinfonía 6
Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig.
(4 de octubre de 1960, registro del vivo: 14:03 (sin repetición)/ Andante moderato: 12:34 / Scherzo: 6:26 (con cortes) / 20:40 (con cortes) / Para mi comentario he usado la edición Tahra, descatalogada)



A pesar de que, probablemente, se trate de la lectura más violenta, agresiva y aterradora de una sinfonía mahleriana, este registro no cuenta con una crítica a la altura de su mito. He buscado en la red algunas referencias y la única profesional es la de Lewis M. Smoley (ya aludido a raíz de la Quinta con Milán… reseñada en su libro: Gustav Mahler's Symphonies: Critical Commentary on Recordings Since 1986). La podemos encontrar en:

http://books.google.cl/books?id=Q3dy15LA4eQC&pg=PA159&lpg=PA159&dq=most+mahlerians+would+be+shocked+by+this+performance&source=bl&ots=Q0rZWhkqOA&sig=5EB-ODersXAksercZ9u1oU_y7JA&hl=es-419&sa=X&ei=Fg8bULaIOobp6wG2_IGYBA&ved=0CEQQ6AEwAA#v=onepage&q=most%20mahlerians%20would%20be%20shocked%20by%20this%20performance&f=false

Esta reseña es muy interesante. En ella observamos una suerte de desprecio por las maneras de Scherchen, pero también fascinación. Smoley posee una visión de Mahler ortodoxa, dentro de lo que se puede. Reseña y critica siempre pensando en qué registro le hace más justicia a la partitura y no considera el impacto real y concreto, más allá del apego al pentagrama. Claramente, Smoley valora lecturas paradigmáticas. Scherchen no puede ser valorado en ese sentido, él no es paradigmático. Muy por el contrario, da la sensación de constante improvisación, de creación permanente; ya saben: haciendo lo que nadie se atreve o no puede, no por capricho personal, sino como un modo para hacer que la partitura exprese su límite… claramente, en esta versión, la Sexta alcanza su límite.

En esta lectura recortada, que corresponde a una de las –al menos- tres Sextas que realizara en su carrera, el maestro Scherchen apuesta fuerte: La Sexta acá se muestra como una obra sin respiros, un ejemplo tanto o más primitivo que la Consagración de Stravinsky. El universo mahleriano se mecaniza, se violenta y se crispa hasta causar el agobio del oyente, pero, paradójicamente, sin que éste desee detener la audición.

En el primer movimiento, Scherchen hace que Karajan parezca Klemperer. Es increíble cómo no pierde el ritmo con semejante impulso y más increíble todavía es oír cómo logra desplegar una tímbrica fantástica en medio del terremoto extremo. Ni el tema de Alma se salva. Estamos en las antípodas de Chailly (por lo demás gran lectura, al menos para un servidor). Todo lo que en el italiano es análisis, cuidado, detalle y lirismo, acá es instinto, guturalidad, expresionismo directo a la vena.

Scherchen es de los primeros en situar el Andante en segundo lugar. Su inicio es a velocidad “normal”. Scherchen despliega una belleza sonora destacable con la excelente orquesta de Leipzig que, digámoslo, realiza un trabajo de nivel mundial a la hora de seguir las indicaciones imposibles de su conductor. Acelera en la sección más expansiva y el resultado es muy atractivo (a Smoley no le gusta). El romanticismo se vuelve aparente. Probablemente nos encontremos ante el Andante más ácido de la discografía.

En el Scherzo vienen los cortes (173 compases, mal señalados en el libreto como parte del Andante). El Scherzo sigue los modos del primer movimiento. Rapidez, pero no solamente aceleración, sino verdadero sentido de impulsividad, de ansiedad enfermiza… el resultado es fantástico.

Lo mejor, probablemente, sea el final, el cual pese a los 143 compases menos de su desarrollo (incluyendo el corte de uno de los célebres golpes fatales), despliega las más destacadas características del director alemán: una imaginación tímbrica desatada (jamás oiremos nuevamente ese sonido irreal que genera con celestas y maderas), un sentido del fraseo dramático casi operístico: tremenda la introdución y una coda oscura y brutal como ninguna.

El registro posee presencia, pese a que la toma es algo más distante que la de la Tercera con la misma orquesta. El sonido estereofónico es casi nominal, pero no importa. La grabación es clara y capta de modo efectivo el ambiente de aquel increíble concierto del 4 de octubre de 1960 (una lástima que no estén los aplausos).

Está claro que esta Sexta no es una Sexta para conocer la obra. No es paradigma de nada. Por favor, no es modelo de nada. Se trata de una Sexta única, idiosincrática en extremo, excesiva, traidora de la partitura, pero absolutamente auténtica, aplastante, desmesurada.

Scherchen no lee la Sexta de Mahler. Ese 4 de octubre, Scherchen hizo una de las músicas más terribles que haya percibido el oído humano y para eso se apoyó en ese descenso al infierno que es la Sexta de Mahler.

Creo que es uno de los 10 discos que debe estar en toda discoteca de un seguidor del compositor.

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Última edición por El Reyes el 21/9/2013, 04:26, editado 3 veces
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 12/8/2012, 20:49

Sinfonía 7
Orquesta Sinfónica de Viena
22 de junio de 1950, registro del vivo (según libreto): 20:59 / 14:29 / 8:56 / 13:32 / 16:05 / Para mi comentario he usado la edición ORFEO. He reciclado el comentario aparecido anteriormente en el Mahler de los pioneros)



Scherchen posee tres registros de esta sinfonía. Si hacemos caso a Trémine, el que acá se recoge corresponde a una de las seis lecturas que –se sabe- realizó en vivo (aunque no se oye nada de ruido del público… me parece que se trata de una grabación sin audiencia en la sala, para efectos de difusión radial).

Scherchen fue uno de los adalides de la Séptima mahleriana. De eso da fe esta fascinante lectura que no concuerda con una típica dirección tentativa de una partitura todavía no muy conocida (se trata del primer registro). Scherchen muestra conocimiento muy acabado de la obra.

Los otros registros son: con la Ópera de Viena del 53 (primer registro en estudio de la obra y el mejor tocado de los tres) y otro con Toronto (65). Aparece por ahí, otro con la Sinfónica de Viena de 1960 (yo lo tengo), pero es mentira: se trata del mismo registro que acá presentamos.

Sorprende –considerando que estamos en 1950- la claridad de la toma de sonido, menos áspera de lo esperado. Quizá se trata del milagro de la acústica del Musikverein de Viena. Para tratarse de Scherchen, esta Séptima es, curiosamente, luminosa y equilibrada en muchos aspectos, pero eso no es impedimiento para que el maestro nos muestre las marcas de su genio desde un comienzo: Si bien acá sus tiempos extremos están atenuados y usados con excelente efecto, nuevamente nos encontramos con detalles contrapuntísticos insólitos, efectos tímbricos sorprendentes. En sus manos, la Séptima adquiere una dimensión de pre escuela de Viena evidente. En el primer movimiento, Scherchen lleva al límite el tiempo pausado en el inicio, donde casi iguala a Klemperer, pero una vez se inicia la marcha propiamente tal, Scherchen apura el paso y extrema el marcato destacando el lado más grotesco de esta música. Eso no impide que en la suspensión, la calidez de la batuta se manifieste casi con arrobamiento.

En el Nachtmusik I, los efectos tímbricos son sorprendentes, no sólo el diálogo inicial es de gran expresividad (patinazos incluidos), sino que en la coda, Scherchen se muestra más visionario que nunca y nos muestra un Mahler que ya suena a Shostakovich. Sumémosle una cualidad de sonoridad gutural constante y nos encontramos con una cima mahleriana.

El Scherzo es marca de la casa, más expresionista no se puede hacer. No me puedo imaginar cómo habría sonado una Séptima con Scherchen con esos micrófonos actuales que hacen que se oiga todo… acá se oye todo por mérito del director y no del técnico.

El Nachtmusik II, se abre con un romanticismo tan sincero que nos desubica, si no fuera por la agresividad de la tímbrica, esto pasaría por von Weber. En el final, Scherchen acierta otorgándoles una dignidad inusitada a esta charanga, y ello lo logra a paso ligero y sin necesidad de fragmentar el movimiento como por ejemplo, se observa, en la magnífica lectura de Sinopoli. Ojo con las sorpresas, que tiene varias. Scherchen logra otorgarle la oscuridad justa a esta falsa algarabía.

Sin duda, una de las grandes lecturas de la obra, aunque puede haber otras más conseguidas en lo técnico. La calidad del sonido es sorprendentemente buena. Para oír y criar anticuerpos contra el Mahler higiénico y brillante de los directores varios que transitan por el orbe. Un genio y una lectura genial de una obra genial (no se puede pedir más)… pero esperen oír la del 53.

Pese a ser tan buen disco, no existen reseñas profesionales disponibles en la WEB, aunque sí algunas que la confunden con la lectura del 53 (nada menos que Duggan) y otras de entusiastas aficionados que también reconocen los méritos –esta vez sí- unánimes de este director.

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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 17/8/2012, 02:41

Sinfonía 7
Orquesta de la Ópera del estado de Viena
Septiembre de 1953, registro en estudio: 20:26 / 15:30 / 9:03 / 14:16 / 17:48 / Para mi comentario he usado la edición Tahra y MCA)



La relación de Scherchen con Mahler pasa necesariamente por la Séptima Sinfonía (quizá también por la Décima). No debemos olvidar que Scherchen conoció la obra mientras tocaba la viola en la Filarmónica de Berlín bajo la conducción de Oskar Fried. La fascinación fue inmediata con la partitura. Sabemos que Scherchen no fue -en estricto rigor- un director de primera fuente mahleriana, pero quizá lo fue en una forma que todavía no se aprecia: Alcanzó a tocar esta música cuando era absolutamente nueva y jamás perdió ese enfoque de novedad, de revelación constante.

Lo anterior queda en evidencia en este primer registro en estudio de la Séptima, grabado tres años después de su registro –el primero de la obra- con la Sinfónica de Viena. El sonido de la grabación que acá se comenta es ampliamente superior. La orquesta se muestra colorida, los detalles son más notorios todavía que en su anterior registro. En general, la orquesta respira mejor y la calidez de la toma sonora es bien notable para la época.

En lo interpretativo, Scherchen se muestra más analítico y más atento en la parte técnica. En términos generales este registro gana artísticamente con respecto al anterior. Quizá el único punto en que se preferiría el anterior, es el inicio más sofocante y ambiguo de 1950. Scherchen abandona en el disco que acá comentamos esa sensación de pesadez intencionada y la música se normaliza y se muestra menos extrema. En la primera Música Nocturna, Scherchen se muestra más “glamoroso”, servido -claro- por una mejor toma sonora. Al igual que en 1950, llaman la atención unos cencerros nada de bucólicos (parecieran sacados de un experimento de música concreta). En términos interpretativos es una lectura más pausada y meticulosa, pero sin abandonar la sensación de fantasía que inundaba el registro de 1950.

El Scherzo es sensacional y si tuviéramos que crear un disco de “Scherchen para Dummies”, debería ir de número fijo. Quizá nunca el universo de Alban Berg ha estado más cerca en un registro mahleriano. Todo se articula, se retuerce, nada se pierde. La sensación de orgía perpetua es irresistible. No lo hace peor una maravillosa Música Noctura II, dicha con una naturalidad desarmante, más bella incluso que la de 1950.

En el final, Scherchen se muestra más analítico sin abandonar una lectura que –al menos a un servidor- se presenta con sincero optimismo (aunque Duggan no le crea mucho, quizá sobreintelectualizando a Scherchen).

Pese a los años este registro es un clásico y probablemente se trate del disco mahleriano más aceptado de este controvetrtido director. Sin duda, una grabación obligada en cualquier discoteca mahleriana.

Les dejo la crítica de Duggan con el patinazo de la fecha y orquesta. Si lo que comenta es el registro de MCA, entonces se equivocó y se trata del registro que acá comentamos. Muy interesante el contraste con la lectura de Toronto, que ya comentaremos.

Scherchen y la Séptima de Mahler (Tonny Duggan)

I have known Hermann Scherchen's 1953 Vienna Symphony Orchestra [SIC] recording of the Seventh, now on Millennium Classics (MCD 80082), longer than any other. I used to borrow the Westminster LPs from the local library in the 1960s before I got my hands on Bernstein's. It's an interesting recording with some fine, though not always secure, playing conducted by one of the great conductors of the 20th century who played in the viola section in the work's first performance in Berlin under Oskar Fried. Were it the only recording of the work by Scherchen I would recommend it to you as an interesting addition to the discography by one of the great pioneers of 20th century music and Mahlerian interpretation. One that also seems to show him on his "best behaviour" which, when you consider the positive gains to be had from Scherchen sometimes taking a less familiar path, is something of a disappointment. But this isn't the only recording of the work by him that we have in front of us. There is another, recorded in 1965 with the Toronto Symphony Orchestra on Music and Arts (CD-695), that insists itself into any profile of this remarkable work in spite of a second rate orchestra with second rate transcription disc sound to go with it.

As I indicated at the start I have usually viewed this work in one particular way. Hearing the Toronto recording by Scherchen didn't make me change my mind so much as illustrated another view I have come across but have been doubtful about. Maybe in time I will come to accept this as definitive. More likely, like in all great art, there are various ways of making sense of what a creator is saying. What I think this Toronto recording does, far more than any other, is fix the work firmly in the 20th Century rather than the turn of the 19th. Not for Scherchen the idea of Mahler "in holiday mood" or "off duty" following the rigours of the Sixth. What we have is the Seventh seeming to carry on from where the Sixth left off. Where tensions that were about to overwhelm the wider world, almost certainly suggested by Mahler in the Sixth, can be found in this work too. Overall, Scherchen's tempi in Toronto are quicker than they were in Vienna: nine minutes, and that's a lot. The tempo relationships, however, seem just as carefully managed but the effect is more challenging with less opportunity to linger and admire the view. This has a twofold effect. First, there is even more of a symphonic "line" through the work which knits together the disparate elements in a more rigorous fashion, stresses structural integrity and adds to the analytical quality whilst still providing coherence to hold Scherchen's undoubted waywardness in check. Second, the passages meant to be taken quicker, like the Allegro of the first movement, have a more dissonant air, an astringency that stresses harder edges to the sonorities. This is not the comfortable ride the Seventh can sometimes be and there's no better illustration of this than in how Scherchen takes the first movement. Even in the translucent passages, where Mahler's extraordinary liquid counterpoint caresses the ear, Scherchen seems by his challenging tempi, his directness, his willingness to accentuate the grotesque and the ugly in the intervening sections, to be stressing their ultimate fragility. I feel he shows them to us only in order to snatch them away and for us to feel their loss. They become "islands of promise" within "the march of change" that, at the end of the whole symphony, takes them away in the most awful way imaginable, in the way catastrophe overwhelmed Europe not many years after Mahler's death, in fact, and in the way music coming from that time mirrored these changes.

March rhythms are to the fore in the second movement under Scherchen. Those that are unique to the movement but also Mahler's self-quotation of the rhythm from that most militaristic of the Wunderhorn songs, Revelge, is made the most of too. (As also is a reminiscence of the "people's march" from the first movement of the Third Symphony.) The tempo is kept well up so, when the opening horn figures return after the first Trio, the link is seamless. Into this march-influenced night music (as if the march rhythms of the first movement have not been shaken off and so accentuate the modernist complexes of this work again) there is another aspect of night I had only been dimly aware of but which Scherchen brings out superbly - a whiff of 1920s Berlin cabaret: sleazy and sick but very compelling.

As I have said before, I usually view the Scherzo as a stylised nightmare, what a clever composer is telling us a nightmare should be like. Somehow Scherchen makes a case that Mahler was serious and that this isn't a piece of artifice but the real thing. The tempo encourages a tense and nervy impression with the grotesques to the fore and with no lyricism in the, usually nostalgic, Trios. A pity Scherchen doesn't observe the famous explosive snap pizzicato, though. Always the man to do the unexpected, he observes it in his Vienna recording where things are much more comfortable. Under Scherchen I was reminded that this movement occupies the same place in the Seventh that the Purgatorio does in the Tenth. In the fourth movement an edge is added by the prominence Scherchen gives to the mandolin and guitar where they sour this music even more than we are used to and stress the darker side again. It is also very much chamber music in texture, but this is a very cloying, sick society being depicted.

Marches, sleazy cabaret, the workers on the rise, dissonance, decadent sounds from a sick society, sudden change, the mutability of the beguiling, all seen through the perspective of night is what we have had so far from Scherchen. A sick society on the verge of destruction ? That sickness the symptom of the malaise ? Night and the return of day as metaphor for something ? For Scherchen the answer comes in the last movement. I usually think of the last movement as a celebration, plain and simple. Night is over, day has come, we need fear no more because what can hurt us in daylight ? I still find this a valid way of looking at the movement, but I see it can depend on how it's interpreted and, more particularly, how that interpretation fits with the rest of the work and the way that has been interpreted. The whole of Scherchen's Toronto performance is unusually coherent so his view of the last movement is that much more shattering in its effect. Whatever one's view of the work, as I said before, the last movement must seem to come naturally out of the others rather than be something tacked on to it. An unambiguously joyful interpretation of the last movement works if the other four have been played in a more relaxed, romantic way. But Scherchen doesn't play them like that so what is his solution ? It's to take the side of those who see the last movement as a parody of what I have just said and this fits with what has gone before admirably. Day has dawned, night is over, but that isn't the end of our problems, it's only the beginning. There seems to be manic desperation injected into the music now and this is the paramount engine for what is conveyed. Each time the opening comes round again, each time the cymbals start crashing out, each time a dance is unleashed, Scherchen seems to inject more and yet more desperation so that, by the end, you want it all to stop. The best analogy I can think of are those infamous dance marathons from the 1930s. In those "events" what should be a joyous and enjoyable thing is corrupted into torture. That's the feeling I have with Scherchen. All these fanfares and dances, the cymbals and popular songs, the operetta allusions, the pageantry, should make us smile and be happy. Instead we are being ORDERED to be happy. It's an empty vessel Mahler is offering us in his new day as interpreted by Scherchen. I mentioned how in the first movement under Scherchen the "islands of promise" get swept away by "the march of change" and how this, for me, stresses this symphony as a 20th century work prefiguring the massive changes that would come to civilisation in 1914 and knock it down. The last movement in this recording links back to that idea and becomes the coup de grace. There are no "islands of promise" in this last movement under Scherchen, it's all "the march of change". But now the march has itself been changed and swept into a parody of a party, a grimacing dance marathon at the end of which is only disaster, made more terrifying because it's disaster with a smile on its face. It has been said that up to 1914 Europe danced its way to Armageddon. In Mahler's Seventh, as conducted by Scherchen in Toronto, I think in the last movement he takes us on to the dance floor and dances us to death.

http://www.musicweb-international.com/Mahler/Mahler7.htm

Otra crítica, esta vez de Christopher Abbot

Once you make allowances for the narrow mono sound image and the unnatural balance, this is an exciting performance. It is a little disconcerting to hear the tenor horn blaring out so prominently over recessed strings in the opening of the first movement (though Mahler’s intention to “make it roar” is certainly observed); winds and brass constantly vie for the ear’s attention, and there’s little sense of a “soundstage.” But this must have been a trailblazing recording in its day (1954), presenting one of Mahler’s least performed symphonies, warts and all. Maestro Scherchen revels in the night sounds and oddities of this score. Yet there is tenderness, too; the central “moonlight” episode in the first movement is quite affecting, assisted by mostly exemplary orchestral execution.
By the second movement, the balance has improved (or my ears had compensated), and the spatial effects aren’t completely negligible (especially the cowbells). Once again, the performance of the orchestra is notable, in what must have been a novelty for them. Scherchen’s tempos throughout are sensible and straightforward, allowing the music to speak for itself. The sound is extremely clean and hiss-free, and the dynamic range is surprisingly good. The Scherzo lumbers in, but with never a sense of dragging—this is just a clumsy Viennese waltz. Inner voices are remarkably clear, given the limitations of the sound, a tribute to both original and remastering engineers.

Scherchen’s is one of the most genial and tender serenades (Nachtmusik II) imaginable, with plenty of warmth in the strings. The sound seems less constricted here, no doubt due to the chamber-like scoring, and inner voices are again admirably clear. The Rondo-Finale comes crashing in on pompous feet and very hollow-sounding tympani—Scherchen’s is more a ceremonial than a boisterous sunrise. The variations on the secondary theme are more nimble (and sometimes get the better of the orchestra). The overall feeling, though, is a little labored: I find that this movement works best when conductor and orchestra simply go for broke in the ritornellos of the main theme.

Taken altogether, though, this is a very satisfying performance, one that I’ve returned to often in the short time that I’ve known it. It is certainly a worthy addition to the Mahler CD discography, and it belongs in every serious Mahlerite’s collection.  

-- Christopher Abbot, FANFARE

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Última edición por El Reyes el 11/5/2014, 04:57, editado 1 vez
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 18/8/2012, 23:23

Sinfonía 7
Orquesta Sinfónica de Toronto
22 de abril de 1965, registro del vivo: 18:41 / 12:57 / 8:24 / 13:04 / 16:41 / Para mi comentario he usado la edición Music And Arts, descatalogada)



De los tres registros de la Séptima por Scherchen, sin duda, el de Toronto es el que alcanza la categoría de mítico. Quizá, en parte, porque es inubicable y, en parte, porque es el único de los tres en el cual Scherchen se atreve –en sus propias palabras- “a hacer cosas que nadie haría”. La única edición que disponemos –ya hace rato deacatalogada- es la de Music and Arts. El sonido no es un primor, pero se oye bastante bien, con perspectiva suficiente y claridad, pero la toma no es digna de un registro de 1965. Se nota que está tomado de transmisión radial (ruido de fondo, fluctuaciones que no alcanzan a ser molestas), por lo que resulta incomprensible que un sello como Tahra no haya dispuesto una edición “oficial” de este magnífico concierto del 22 de abril de 1965. El sonido si bien es claro no podría calificarse de estéreo, aunque a veces da la sensación de que lo es.

La Sinfónica de Toronto cumple con más que dignidad (su cuerda se muestra algo cruda en el final y presenta algunas imprecisiones… mis favoritas son las del pandero loco… para diferenciarlo del platillero loco de la Quinta francesa). Los críticos del primer mundo –con esa suficiencia propia de quienes andan sobre hombros de gigantes- suelen referirse a las orquestas como de primera o segunda clase. Erich Kleiber insistía que existían directores de primera o segunda clase y que, sin duda, los de primera hacían música con cualquier conjunto. Algo similar pensaba Celibidache y, también, Scherchen. En este registro, Toronto está a la altura (mucho mejor que en una patinada Quinta que le fuera registrada con Ancerl… o mejor, definitivamente, que las imposibles orquestas italianas con Maderna). No olvidemos que en 1965, la Sinfónica de Toronto transitaba de la titularidad de Susskind a la de Ozawa (no digamos que son nombres secundarios). Si Toronto no es la Filarmónica de Berlín nos puede tener sin cuidado. Sin duda esta Séptima es música con mayúsculas… no sé si la última de Rattle –con su orquesta de primera clase- lo sea.

La lectura de Scherchen recupera sus fueros idiosincráticos y se despacha el que sea quizá su mejor primer movimiento. A tiempo muy vivo, en ocasiones casi atropellado, pero que rubatea gloriosamente, en especial en las transiciones a los pasajes más reposados. El efecto es notable. Lo mismo sucede con una Música Nocturna I más viva y extrañamente más dramática que sus lecturas anteriores. Lamentablemente en el Scherzo, Scherchen no alcanza el nivel de su alucinada lectura con Viena (1953), pero que esta lectura de Toronto acierta, sin duda. La Segunda Música Nocturna es menos abandonada que sus otras lecturas. Al parecer, Scherchen, transitó de un concepto abiertamente optimista de la partitura hacia uno más dramático y oscuro. Esto se ratifica en un final más vivo que en sus otras lecturas, pero menos humorístico. Acá concordamos con Duggan: se trata de una lectura engañosamente alegre. A pesar de su coherencia increíble y su luz, esta luz no es del todo feliz, o lo es menos que sus otras dos lecturas.

Se trata de una Séptima que no desplaza la magnífica lectura del 53 (mejor tocada, más equilibrada y con mejor sonido), pero que si un día se edita con sonido mejorado (quizá en un estéreo franco), probablemente estaríamos hablando de la mejor de las tres.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 24/8/2012, 02:06

Sinfonía 8
Elsa Maria Matheis, Daniza Ilitsch, sopranos / Rosette Anday, Georgine Milinkovic, contraltos / Erich Majkut, tenor / Otto Wiener, barítono / Georg Oeggl, bajo / Franz Schütz, órgano / Coro de la Academia de Viena, Coro de Cámara de Viena, Niños Cantores de Viena.
Orquesta Sinfónica de Viena
13 de junio de 1951, registro del vivo: 26:09 / 54:26 (con aplausos) / Para mi comentario he usado la edición Tahra, descatalogada)



Según Trémine, Scherchen condujo 10 veces la Octava Sinfonía. De estos conciertos han sobrevivido tres testimonios: dos de 1951: uno parcial con la Staatskapelle de Berlín en octubre y uno completo de junio con la Sinfónica de Viena; también existe uno inédito en Düsseldorf de 1956.

El registro que comentamos no ha recibido una crítica muy destacada, quizá -en parte- por su sonido inferior al de otras lecturas pioneras (Stokowsky y Flipse), quizá –por otro lado- a cierta distancia de los críticos hacia los modos de Scherchen. Pues, intentemos hacerle justicia diciendo algo más que las vaguedades francamente sorprendentes e inmerecidas de Duggan.

En primer lugar, el registro se editó por primera vez en los 80 (se encontró entre los materiales y archivos del ya difunto director) y se trata de la primera grabación de la Octava realizada en Europa. Lo del sonido es relativo. En efecto, la toma es comprimida, pero jamás saturada y Tahra realizó un trabajo ejemplar: el registro es cálido y las partes instrumentales se oyen de modo bastante natural. Se puede apreciar la notable calidad de los coros y solistas (más inclinada la toma hacia las mujeres). El problema es la falta de balance, de modo que se oye como si constantemente se ajustase el volumen a lo requerido. En definitiva, la toma no tiene buen conjunto, pero las partes solísticas se oyen bastante claras cuando les corresponde destacarse. Sinceramente, prefiero esta toma a la de la Quinta con Filadelfia, tan desagradable con sus bajos tan saturados y su ausencia de presencia en la cuerda. El disco cuenta con la ventaja de llegar casi a los 81 minutos… ojalá aprendieran otras compañías.

En lo musical, esta Octava no es excéntrica como señala Duggan. Es bastante cuidada: los tiempos tienden a ser amplios y los cantantes frasean con comodidad. Scherchen –pese al sonido de la toma- se muestra más analítico que histérico y -en general- la sensación es de franco equibrio. Si nos acostumbramos a una toma difícil para la obra, nos percataremos de que Scherchen mantiene control absoluto y no pierde jamás las líneas secundarias. Sorprende con su efusión romántica no reñida con un análisis que sería digno de Boulez (de hecho esta lectura en muchos aspectos me recordó su –para mí- magnífica dirección en disco, una de las mejores de la nueva era mahleriana, junto a Sinopoli y Tennstedt). Entre los cantantes, destacan las femeninas por la toma desbalanceada que deja en segundo plano a los masculinos que poco pueden hacer ante estas walkirias tan bien desayunadas que se oyen siempre en ripieno, lo que por sí solo es muy interesante. A propósito, mención aparte merecen los coros, de gran calidad incluso para los estándares actuales: frasean con gran expresividad y se adivina su maravillosa dinámica. Pese al sonido, tras estos 26 minutos nos asiste la certeza de que se trata de una lectura de tremenda autoridad y conocimiento, además de muy emotiva.

Sensacional toda la introducción de la Escena de Fausto: densa, alucinada, tan idiosincrática (no excéntrica) y milimétrica que nos recuerda los buenos haceres de la Segunda con Viena. En efecto, nos encontramos con esa misma sensación de profunda introspección y de tensión en el abandono, tan difícil de conseguir (en eso fracasan casi todos). Wiener está ejemplar en su rol, al contrario de un insuficiente Oeggl. El tenor da la nota y dice lo suyo con belleza y entrega. Las señoras se lo cantan todo, encabezadas por una Anday y una Ilitsch que son nombres casi míticos. Impresionante la preparación del gran finale. Al igual que en su lectura de la Segunda, Scherchen detiene el tiempo y el coro canta con absoluta entrega. Francamente emocionante.

La Octava con Scherchen se aleja de cualquier convención: tiene vuelo poético, pero su cuidado tímbrico es tan notable que –como dice el excelente libreto del disco- solamente podría venir de un conocedor de la música de vanguardias. En las manos de Scherchen, la Octava adquiere la paradójica dimensión de una obra de cámara gigantesca.

Con toda franqueza, he oído casi todas las Octavas que están el mercado (no son tantas, si se compara con otras sinfonías mahlerianas) y –pese a su sonido- esta Octava con Scherchen me parece la más auténtica, sentida y dinámica de todas. Ojalá llegue el día en que un progama computacional sea capaz de restituir todo de una grabación, incluso lo que se grabó mal. Cuando eso ocurra, esta Octava reinará, junto a Mitropoulos, Sinopoli, Tennstedt y quizá un Morris, Bernstein o Boulez.

Imprescindible.



Por cierto, ¿qué escribió Tonny Duggan?

I must also mention a recording of a performance from the year after Stokowski's, this time from Vienna, where the conductor of the massed forces of the Vienna Festival of 1951 is that great character Hermann Scherchen. This was never released at the time and lay in an archive until the late 1980s so doesn't fit into the recording history like the others, but its place in the performing history must be secure. However, it's one for the connoisseurs since the recorded sound is difficult, the performance eccentric (as ever from this conductor), and the performance is laced with fluffs. For students of Mahler performing history, though, and for admirers of Scherchen, it should be snapped up, especially since it manages to sit on one CD even though the running time exceeds eighty minutes.

El registro desde youtube. Se señala erroneamente la Filarmónica de Viena.



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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 25/8/2012, 03:01

Sinfonía 8: Veni Creator
Rita Meinl-Weise, Sigrid Ekkehard, sopranos / Anneliese Müller, Gertraud Prenzlow, contraltos / Herbert Reinhold, tenor / Kurt Rehm, barítono / Willy Hayer-Krämer, bajo / Coros de la Ópera del Estado de Berlín
Staatskapelle de Berlín.
8 de octubre de 1951, registro del vivo: 24:50 / Para mi comentario he usado la edición Tahra, descatalogada)



Scherchen cruza la cortina de hierro y va a Berlín Oriental en plena Guerra Fría para ofrecer una Octava que se presentaba como un gran evento. Se eligió a Scherchen para ello, no por casualidad. No olvidemos que Scherchen colaboró con la Orquesta Roja, una mítica red de espionaje de músicos y artistas en plena era hitleriana. La prensa local –según consta en el libreto del disco- alabó la dirección exacta, efusiva y espiritual de Scherchen. Lo único lamentable es que solamente se conserva el “Veni Creator” (la sinfonía se interpretó íntegramente).

No pude encontrar críticas en la WEB sobre este “Veni Creator”, ni recuerdo haber leído en ningún medio algo sobre él. De modo que dejemos constancia: El sonido es espléndido y podría hacerle sombra a algunos posteriores en stéreo. Las fuerzas corales y orquestales suenan equilibradas, brillantes y definidas. Un registro de gran presencia que nos hace lamentar todavía más la ausencia de la segunda parte. El único “pero” es que su brillantez es un tanto metálica, pero si consideramos el año, es algo secundario.

En cuanto a la lectura, es más efusiva, directa y viva que la de Viena. Se mantiene la atención al detalle, pero en su contra la vemos sin la cualidad poética, la ductilidad y la calidez que hace tan especial el registro completo de unos meses antes. Los cantantes se ven en gran forma, salvo un caprino tenor que con toda seguridad habría destrozado el rol del Dr. Mariano. Los coros siendo buenos son inferiores a los de Viena (¡y cuáles no!), con unos niños más entusiastas que empastados.

Sin duda, un registro interesante que da cuenta -con muy buen sonido- de las maneras de Scherchen con partituras monumentales.


Última edición por El Reyes el 30/9/2012, 01:51, editado 2 veces
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 31/8/2012, 01:33

Sinfonía 9
Sinfónica de Viena.
19 de junio de 1950, registro del vivo (según el libreto): 21:15 / 16:05 / 12:11 / 20:07 / Para mi comentario he usado la edición ORFEO)



No le falta a nada a Tonny Duggan –en sus reseñas comparadas de Mahler- para calificar a éste como el peor registro de la Novena de Mahler de la historia. En estricto rigor, señala que todas las Novenas llevadas al disco son buenas, salvo ésta. Duggan afirma, a su vez, que la mejor sería la Novena de Rattle-Berlín. Menos mal, Scherchen debería de estar tranquilo… Obviamente no tengo la autoridad de Duggan, pero intentaré mostrar algo más de respeto por un registro pionero que pese a todas sus fallas técnicas, presenta un enfoque mahleriano absolutamente legítimo y revelador.

El libreto –por cierto excelente de ORFEO- señala que es en vivo, pero al igual que en la Séptima no se oye nada de público. Tiendo a pensar que se grabó sin público horas antes o después de una función. El mismo libreto señala que Scherchen no tenía mucho tiempo para ensayos ya que la sala estaba ocupada todo el día, de modo que no estuvo satisfecho con esta grabación que suena más a ensayo general. En lo sonoro, el registro es decente, pero no alcanza la calidad de la Séptima con la Ópera de Viena, por citar otro registro monofónico. Acá la orquesta suena más comprimida, pero en general la resolución es muy buena y se aprecian sin problemas varios detalles –y patinazos- que incluso en grabaciones digitales pasan inadvertidos.

En lo musical asistimos a un primer movimiento de una urgencia desesperada. Siempre me ha parecido que Scherchen intenta rescatar cierto aire de Chacona expresionista. El ritmo se dibuja sin concesiones, agresivo y cede solamente en los pasajes más reflexivos en los cuales el pulso es casi normal, para volver a caer en el caos en los pasajes más dramáticos. La orquesta apenas puede seguir a Scherchen -cuando lo sigue-, pero la sensación de una lectura viva, en el límite, está fuera de discusión. Lo mejor es sin duda, el detallado desempeño de los cornos en los pasajes de cadencias instrumentales: graznan y farfullan como no he oído en otros registros. Es la ocasión en que Scherchen colorea como un experto músico de cámara.

El segundo movimiento es bastante normal y Scherchen sabe imprimirle un aire socarrón y desenfadado. Nuevamente, los cornos están a su gusto, pese a que la orquesta nuevamente patina en más de una ocasión. En el rondó-Burleske, Scherchen vuelve a la locura y lo hace con suficiente elocuencia, aunque los patinazos se dejan sentir con más claridad incluso. Hacia el final, Scherchen suelta los demonios y se despacha una coda trepidante e inapelable.

En el final, Scherchen opta por un enfoque distanciado, introspectivo, sin alardes. Su objetividad llega a ser emocionante. La orquesta frasea con absoluta calma, guardando el único momento de exaltación para el clímax, que en este contexto queda muy bien. Maravillosa la coda, pese a que la cuerda suena con una estoica sequedad.

En términos generales, esta Novena, pese a sus múltiples y evidentes errores, es una gran lectura, muy personal, con un alejamiento de un enfoque tardorromántico con el que se suele enfrentar esta partitura. Eso ya la vuelve recomendable para quien ahonde en esta música. La modernidad de Scherchen, su sabia intuición para graduar lo demoníaco y lo desolado merecen mejor suerte que el comentario poco conceptuoso e impreciso de un mahleriano tan insigne como Duggan (aunque siendo justos, el registro igual produjo el rechazo de Henry-Louis de la Grange).

El comentario de Duggan (en http://www.musicweb-international.com/Mahler/mahler9.htm)

Earlier I mentioned one recording I would actively counsel against buying and I feel duty-bound to mention it lest someone who didn't know the work acquired it and came to believe this is how the work ought to be played. It's the recording by Hermann Scherchen with the Vienna Symphony Orchestra on Orfeo (C 228 901 B). Scherchen was one of the most infuriating conductors of Mahler. He could be prone to acts of amazing eccentricity which could be brilliantly illuminating (as in the Seventh Symphony), never dull, always provoking. However, the price for this is that the opposite is also the case. No more so than in the Ninth where his tempi are fast right the way through and his general treatment of the music so apparently perfunctory I'm tempted to wonder whether something had upset him prior to the sessions. Either that or he just didn't think much of the symphony. I'm sorry to be so negative, but I feel it important to issue the warning that if you ever see this as you are flicking through the racks in a shop, carry on flicking. Scherchen enthusiasts will, of course, already have it.

Afortunadamente, un comentarista (debería dejar su nombre... francamente, es de nivel profesional) en Amazon suscribió este excelente comentario que, por cierto, es de una objetividad incontestable. (en http://www.amazon.com/Mahler-Symphony-No-9-Gustav/dp/B0000059BJ )

Hermann Scherchen didn't belong to the "first generation" of Mahler conductors documented on records, those who, like Willem Mengelberg, Bruno Walter, Otto Klemperer or Oscar Fried, had direct contact with the composer. But he did belong at least to the "second" generation, those early champions of Mahler from the 1920s onwards, along with Carl Schuricht, Leopold Stokowski (who, despite never working with Mahler, attended the premiere of the 8th Symphony in Munich in 1910), Charles Adler (though his Wikipedia entry claims that he was one of the chorus conductors in the Mahler-conducted premiere of the 8th Symphony in September 1910, Henri-Louis de la Grange nowhere mentions his name in his mammoth biography), Hans Rosbaud, Dimitri Mitropoulos, Eduard Flipse, Jascha Horenstein, William Steinberg, Eugene Ormandy, John Barbirolli (but Barbirolli is really a "third generation" Mahlerite, since he didn't come to the composer until the late 1950s), Paul Kletzki and Maurice Abravanel. Scherchen made pioneering recordings of Mahler symphonies for the label Westminster in the early 1950s (symphonies 1, 2, 5, 7, Adagio of the 10th, Kindertotenlieder and Lieder eines fahrenden Gesellen) and Columbia also released a live recording of the 8th from 1952, a premiere on record (Stokowski's off-the-air recording from New York in 1950 was issued on LP only later). Those were times of scarcity, when new recordings of Mahler symphonies didn't throng by the dozen every month; some of those Westminster recordings were LP premieres (5th) or seconds (7th) and soon became much sought-after collector items. On the oher hand Scherchen never made studio recordings of symphonies 3, 4, 6 and 9, although live recordings of 3 and 6 surfaced in the recent years. Likewise, the value of the present disc - a recording for the Austrian radio, made without an audience in studio conditions with the Vienna Symphony Orchestra on June 19, 1950, published by Orfeo in 1990 - is that it is Scherchen's only testimonial in Mahler's last finished symphony.

In 1950 the only recorded precedent was Walter's live 1938 recording, which at that time had not yet been reissued on LP(Gustav Mahler: Symphony No. 9 In D Major (Great Recordings of the Century)); Horenstein's Vox recording, made with the same Vienna Symphony Orchestra as here, was still two years in the making (Mahler: Symphony 9 and Kindertotenlieder / Norman Foster / Jascha Horenstein (2 CDs)). So it may not be a surprise that Scherchen's approach comes closer to Walter's in 1938 than to any subsequent version. Not in the first movement, though. Scherchen was always, and in any repertoire, a maverick, a highly personal, if not wayward interpreter, and here he is exactly that, to the hilt. Under Scherchen's baton that first movement is no autumnal leave-taking or melancholy meditation on love and the world interrupted by violent outbursts. For whatever validity such highly subjective images may have, it is a passionate and violent love song. Not Mahler's farewell to the world while still under the shock of the death of his daughter and the news of his heart ailment, but (despite the anachronism) Alma's love affair with Walter Gropius (which started and was discovered by Mahler only after the completion of the symphony, but whose pain inflicted upon him suffuses the manuscript of the unfinished 10th). It is not that the movement flows, as it did with Walter in 1938: it runs, it rushes (try the section starting with the first outburst, at 1:27, measure 29). It is a torrent gushing forth, to the point, at times, of dangerously verging on the caricature. Just to give an idea, Scherchen's first movement clocks at 21:03. Compare that to Walter's 1938 version - by all means a very swift reading, but still totalling 24:40 -, to Walter's 1961 remake (29:14, Mahler: Symphony No. 9 & Rehearsal), or to Bernstein in 1965 (28:15, Mahler: Symphony No. 9 (Bernstein Century)). Where Scherchen is more "in the norm" and where you recognize the 9th you thought you knew is in some of the movement's slower passages, such as the "schattenhaft" (shadowy) starting at 10:36 (measure 254) or the "gehalten" (held back) at 13:10 (measure 321), where he conveys the sense of an ominous menace and of a"schwerer Kondukt" (heavy funeral procession - despite the trumpet's wrong notes), reaching great intensity and pathos at the "answachsend" (swelling, rising) passage at 14:45 (measure 350).

We are in more familiar territory in Scherchen's Ländler, which follows the interpretive model established by Walter in 1938 and pursued by Horenstein in 1952 and Walter again in his 1961 stereo remake, with a deliberate Tempo I and saucy instrumental character establishing a mood of good-humored bonhomie. Scherchen's acceleration at 10:52 ("allmählich in Tempo II übergehen", move progressively to Tempo II) starts a bit brutally but develops very effectively, a Coney Island merry-go-round turning wild, although his hectic arrival tempo (disregarding Mahler's "doch nie überhetzt" instruction, "but never too hectic"), as exhilarating as it is, forces Scherchen to brutally slam the breaks at 12:35 (on the rising horn theme reminisced from the first movement, measure 515) without any indication of Mahler to do so. Scherchen's furious Rondo-Burleske will shock those nursed on Bruno Walter's more deliberate 1961 remake, but it is not without precedent - in fact it is remarkably close to Walter's approach in 1938 - or sequel (starting with Leopold Ludwig in 1959 for Everest, an unjustly neglected recording, Symphony 9), and I happen to firmly believe that this approach is closer to Mahler's tempo/character indication ("Allegro assai. Sehr trotzig": very allegro, very defiant) and, presumably, intentions. But in the B section (starting at 5:25), Scherchen is extremely flexible in tempo - stress on "extreme" - changing at times from bar to bar. Though those tempo changes are not prescribed by Mahler, I have nothing against them, first because Mahler himself is reported (by Hermann Martone, violinist of the New York Philharmonic who had played under his baton, interviewed by William Malloch in 1960 on the occasion of the centenary of Mahler's birth, quoted in Henry-Louis de La Grange) to have possessed above all flexibility, to have claimed a certain freedom in tempo, and to have said something to the effect that the interpreter should take note of the indications of the score, but then play according to feeling ("the difference between freedom and slavery is only a tiny nuance (...). It is precisely what the composer demands! Not the composer, no, but the composition"); and second because Scherchen's way is very effective: listen how he shapes the phrases to great feeling at 6:44 ("mit grosser Empfindung", measure 394), then works up the tempo to a great passionate surge for a few bars at 7:10 (measure 409), only to slam the breaks again at 7:22 (measure 418); and this is only one example of his many expressive rubati in this section.

Again the finale will shock those who reject Walter's 1938 interpretation as "too fast" and unfeeling and who view that finale as the expression of an autumnal leave-taking. Scherchen is even faster than Walter (overall his movement is a couple of minutes longer, but only because he takes the final pages very slowly), and still more flexible in tempo. Understandably, until those final pages, he highlights more the passionate aspect of the movement, playing to the full its "straffer im tempo" (tighter), "etwas drängend" (somewhat pressing), "fliessender" (more flowing) indications more than the "ganz langsam/molto adagio" (very slow) ones, which he always keeps flowing. It takes a change of expectation to fully appreciate what he (like Walter) is doing here: no farewell to the world, but a passionate paean of love to the world. But then, in the final pages, from roughly 14:38 onwards (measure 147), Scherchen fully plays Mahler's "time suspended" atmosphere, bringing the symphony to a conclusion that would have been even more beautifully appeased if it hadn't been somewhat marred by poor violin ensemble in the high-pitched ethereal phrases..

Of course the 1950s mono sonics are limitative, the volume is cut way too low on Orfeo's transfer (I've had to crank it up almost twice as high as I usually do) and many instrumental details get lost, particularly the felicitous 1st and 2nd violin antiphony in the outer movements. The orchestra simply can't follow their conductor's mad beat, especially in the first movement (Scherchen, quoted in the liner notes, complained about lack of rehearsal time and the orchestra's hectic schedule, working with him in the morning, Clemens Krauss in the afternoon and Karajan in the evening; but any orchestra would have been strained by such a crazy rush): in the runs the strings scramble to keep roughly together (and the poor ensemble in the ethereal, high-pitched final moments of the is due to no problem of tempo), the brass occasionally hit wrong notes, the cellos forget to enter at one point in the Ländler (the orchestra is much better in the Rondo-Burleske). This is not a version for technical perfectionists, but for amateurs of strong and original conducting personalities.

Despite the orchestra's poor performance, there is much to value in Scherchen's interpretation of the last three movements, although much in them is likely to ruffle the feathers of many Mahler fans, especially those not too keen on Walter's 1938 recording. The opening movement is more problematic. Obviously, it is a reading like no one else's. Is it true to Mahler's intentions? I strongly doubt it. Is it valid in its own terms? Appreciation will depend on the value associated to an interpretation being out of bounds. I think most listeners and lovers of Mahler's 9th will be shocked and will hate it, because it assaults too violently too many listening habits and expectations we have on the music. Reviewing the CD in the January 1991 issue of the French magazine Diapason, Henry-Louis de la Grange loathed all of it (concluding his review with "better laugh than cry", "mieux vaut en rire qu'en pleurer"), and I am not a bit surprised. But if you value eccentricity and the "alternative" view, you'll hardly find more eccentric and alternative than this.

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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 2/9/2012, 17:51

REGISTRO INÉDITO
Sinfonía 9: I. Andante comodo / III. Rondo Burleske
Sinfónica de la BBC.
2 de octubre de 1952, no se especifica si es registro de estudio o tomado del vivo: I. Andante comodo: 19:40 / III. Rondó-Burleske: 11:45 (Para mi comentario he usado el registro publicado en el blog MetroGnome Music. Se puede descargar en: http://metrognomemusic.blogspot.com/2011/12/mahler-excerpts-from-symphony-no-9.html



Scherchen posee cuatro registros inéditos de Mahler plenamente identificados: Este es uno, existe además una Décima (descargable en el mismo sitio desde el cual se obtuvo esta Novena), una Octava y una Quinta. El magnífico blog MetroGnome se especializa en registros inéditos de los grandes maestros. La calidad de las grabaciones es excepcional y los comentarios también. En el caso de este Mahler inglés, los comentarios son escuetos. De modo que intentaremos hacerles algo de justicia.

El registro presenta abundante y sonora fritura, pero de existir un máster se adivina que debe de ser excelente, ya que no se advierten saturaciones y se logra apreciar una toma equilibrada y natural. Tampoco sabemos si la toma forma parte de un registro completo o si solamente sobrevivieron estos fragmentos. Por la fritura es difícil saber si el registro tenía público. En fin, el asunto es interesante y al menos tenemos la esperanza de que el sello de BBC Legends se haga cargo de modo oficial de estas grabaciones.

En lo musical, si creíamos que el registro del primer movimiento con Sinfónica de Viena era extremo, este simplemente hará que arda Troya. Pese a eso, está notoriamente mejor tocado. La orquesta de la BBC logra seguir a Scherchen y se despacha el que quizá sea el Andante más incómodo de la discografía y por cierto, el más rápido. La sensación de tormentosa pesadilla inunda cada compás. Si el sonido fuera mejor, este movimiento debería figurar en cualquier antología de este gran director. En el Rondó-Burleske, los modos son muy similares a los oídos en el registro de 1950. Incluso se oye una pifia clamorosa, que en un principio me hizo sospechar que podría tratarse de un registro fantasma del oficial de 1950, pero no: los comparé, los tiempos son distintos y la articulación también, la cuerda además se oye más cálida con BBC.

Así como está, este registro es una curiosidad y su interés se circunscribe a mahlerianos impenitentes. Si se logra dar con un máster sin fritura, sería un aporte a la discografía de Scherchen. Por último, si esta Novena se logra encontrar completa, sería un testimonio más logrado que el que dejara el maestro alemán con la Sinfónica de Viena.


Última edición por El Reyes el 21/1/2013, 02:30, editado 4 veces
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  Ignacio el 3/9/2012, 10:13



¡Fantástico!. Este hilo es una joya y, más allá de las opiniones personales de cada uno, debería convertirse en permanente por la cantidad de información ordenada que contiene. A ver si nos animamos los demás a hacer lo mismo.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  monca el 3/9/2012, 10:34

Reitero lo dicho por Ignacio. ¡Magnífico trabajo, Reyes! Supongo que no existe nada parecido, ni de lejos, sobre el Mahler de Scherchen.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  gustavo el 3/9/2012, 10:56

Me uno a los aplausos! Magnífico trabajo investigador, Reyes! Esa Novena de Scherchen en youtube es realmente electrizante, para mi gusto demasiado, pero seguro que es una versión a tener en cuenta. Me está recordando un poco a la Séptima de Järvi (Chandos)...
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  Ritter el 3/9/2012, 11:38

Yo también me uno a los aplausos a El Reyes ...¡un trabajo muy concienzudo, útil e interesante! A veces no comparto algunas de las opiniones sobre las grabaciones que conozco, pero desde luego el análisis de El Reyes es muy detallado, y vierte una valiosa luz sobre este rincón de la discografía mahleriana quizás aún demaisdo poco conocido, a pesar de su importancia histórica.


brindis brindis brindis

Un abrazo,
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  Psanquin el 3/9/2012, 12:12

Me sumo a las renovadas felicitaciones a Reyes brindis brindis brindis brindis Y afortunadamente no es el primer trabajo de este estilo que brinda a los foros mahlerianos ¡¡Muchas gracias!!

A veces no comparto algunas de las opiniones sobre las grabaciones que conozco,
Creo que no es el caso de la Novena de Orfeo . Leyendo la reseña de Reyes me acordé de ti, Ritter, pues precisamente en Madrid hablábamos de como, para mi sorpresa, te agradaba bastante este registro

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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  Ritter el 3/9/2012, 12:24

Psanquin escribió:Creo que no es el caso de la Novena de Orfeo . Leyendo la reseña de Reyes me acordé de ti, Ritter, pues precisamente en Madrid hablábamos de como, para mi sorpresa, te agradaba bastante este registro

En efecto, Psanquin... a mi esa 9ª me gusta.

La que no me convnece es....mmm....me vaís a matar, porque recibe elogios casi unánimes.....bueno, pero lo diré...¡la 2ª! Shocked Shocked Ahora no puede extenderme, pero quizás en otro moimento, os explico por qué...

Un abrazo,

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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 3/9/2012, 13:48

Gracias por los parabienes,

siempre me ha extrañado que Scherchen sea tan poco conocido y reseñado... Quizá sea mi condición tercermundista, pero las lecturas erróneas siempre me han gustado porque encuentran una nueva articulación, un modo de plantarse en el mundo generando algo a veces descabellado, pero nuevo, auténtico y vivo. En eso Scherchen es notable. Sus lecturas paracen improvisadas, lo que es una buena forma de hacer música.

sería ideal que cada uno de nosotros, pudiera hacerse cargo de la discografía de alguno de los grandes mahlerianos o grandes directores que se atrevieron con Mahler. En mi lista de integrales (contemplando todos los registros oficiales, más otros piratas, más inéditos) están:

Bruno Walter, Leonard Bernstein, Carlo Maria Giulini, Herbert von Karajan.

En estos momentos estoy completando Barbirolli, Horenstein y Mitropoulos.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 7/9/2012, 01:52

Sinfonía 10. Adagio
Orquesta de la Ópera del Estado de Viena
Julio de 1952, registro de estudio: 28:55 / Para mi comentario he usado la edición Westminster y reciclado mi comentario de Los pioneros



Es probable que los únicos registros mahlerianos indiscutidos de Scherchen sean sus dos Séptimas vienesas y esta grabación de la Décima en estudio. Con esta 10 -obra que por cierto interpretó, al menos, en 10 oportunidades-, nuevamente don Hermann aparece inaugurando una serie de registros mahlerianos (ya lo había hecho en la 3 y 7). Quizá se trate de un registro insuperado en lo artístico y con una especial trascendencia en la historia de la música mahleriana: dio a conocer la Décima a un amplio público y a varios musicólogos que vieron en ella el germen de otra obra maestra. No olvidemos las declaraciones de Barshai y su fascinación por esta grabación, que lo llevó a su obsesión por completar la sinfonía. En una entrevista que le hiciera José Luis Pérez de Arteaga (Scherzo 187) y ante la pregunta de cómo comenzó su relación con la música de Mahler a través de un disco de Scherchen, Barhai declara:

“Era un disco LP, ¿un hermoso disco!, con el Adagio de la Sinfonía N°10 en el que Scherchen dirigía a la Orquesta de la Ópera de Viena, o sea, a la Filarmónica de Viena”

Digamos que Scherchen logra una perturbadora sensación de enfermiza calma (algo que sin lograr del todo pretendió hacer Sinopoli). Quizá un Mitropoulos se le acerque en su radicalidad. Un registro bellísimo, agridulce, engañadoramente melifluo, peligroso. Por mucho que de la Ópera de Viena salgan los músicos de la Filarmónica, la orquesta suena a veces algo ruda, probablemente porque en esos años trabajaban todo el día, porque estaban en plena postguerra y no había tiempo para tanto ajuste. A pesar de ello, un registro imprescindible… y suena magníficamente.

Dos breves críticas de este disco. Es curiosa la relación con Sinopoli. En efecto, a mí siempre me ha parecido que Sinopoli es el director “moderno” más similar a las maneras de Scherchen, aunque no posee “la calle” del alemán y eso hace que el mejor Sinopoli sea el que se parece a Scherchen.

David Hurwitz
The [. . .] Adagio from the Tenth typically offers a [. . .] fascinating performance: smooth, trance-like, all in a single tempo, with even the climactic dissonant scream rendered gently, as if heard from a distance, or in a dream. It's clear that Scherchen loved this strange, decadent, disturbing music, and his conception of it is, in its own way, equally strange and disturbing, as well as unforgettable. Not a first choice perhaps, on account of the playing, but don't let that prevent you from hearing a valuable reissue that belongs in any serious Mahler collection.

BBC Music Magazine
[. . .] this great early Mahlerian’s celebrated revelation of the Tenth’s Adagio, starts like Sinopoli by keeping its hero on ice for three-quarters of the opening movement. Once freed, though, he flies like an arrow, and the finale’s struggles have a focused energy beyond Sinopoli’s field of vision.

El registro desde youtube.



Última edición por El Reyes el 27/10/2013, 16:11, editado 1 vez
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 8/9/2012, 03:51

REGISTRO INÉDITO
Sinfonía 10. Adagio
Orquesta Sinfónica de la BBC
17 de septiembre de 1952, no se specifica si es registro de estudio o tomado en vivo: 21:17 (con ligeros saltos en el registro que hacen perder algunos compases)/ Para mi comentario he usado el registro publicado en el blog MetroGnome Music. Se puede descargar en: http://metrognomemusic.blogspot.com/2011/12/mahler-excerpts-from-symphony-no-9.html



Unos meses después del primer registro del Adagio de la Sinfonía 10 de Mahler, Scherchen firma una lectura en las antípodas. Con la Orquesta de la BBC, el maestro alemán se muestra más arrojado y pasional. Su lectura inglesa quizá no tiene el análisis que le permite el tiempo más relajado de su lectura vienesa, pero gana en contrastes y acierta plenamente en oponer rítmicamente la dolida cantinela inicial con los pasajes más satíricos de las maderas. De este modo, su lectura crea la sensación de diálogo permanente entre la introspectiva contemplación y una respuesta que acá suena a mueca grotesca más que en otras lecturas. El resultado es perturbador, más si escuchamos el desgarro del clímax, abiertamente expresionista (al contrario del control que ejerce en su lectura vienesa). Mención aparte merece una coda traslúcida que pareciera distanciarse de esta oposición dinámica. De verdad, una lectura de primer nivel.

El sonido presenta menos frituras que el del registro de la Novena ofrecido -igualmente- en Metrognome Music para bajada gratuita, pero a cambio presenta -lamentablemente- unos pequeños saltos justamente en el clímax del movimiento. Si la BBC tiene este registro en un máster más adecuado, simplemente sería un crimen negarle una difusión masiva y en mejores condiciones técnicas.

En resumen, una Décima descarnada, quizá menos extrema en su postura que la de Viena. Una contribución importante a la discografía de Scherchen y, con mejores condiciones técnicas, sin duda un aporte a la discografía mahleriana.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 9/9/2012, 16:21

Sinfonía 10. Adagio
Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig
4 de octubre de 1960, registro en vivo: 20:40 (con aplausos) / Para mi comentario he usado la edición Tahra, descatalogada.



Pese a que esta Décima es la más breve de las tres que se le conocen a Scherchen, no da la sensación extrema de la lectura con BBC. Esto se debe a que Scherchen mantiene un pulso más regular sin dejar de extremar los pasajes más grotescos de esta música. La cuerda de Leipzig está en plena forma, pero sus metales patinan en más de una ocasión. No obstante dichos detalles, esta lectura del Adagio de la Décima muestra un conocimiento acabado de la partitura y su espíritu. En efecto, Scherchen sabe otorgarle una sentido camarístico y muy afectuoso, con la ambigüedad justa. Es notable cómo –de modo similar a su lectura vienesa- no extrema los acordes disonantes del clímax. Al parecer, el maestro alemán no quiere forzar esta música para demostrar su tesis del Mahler expresionista y visionario de la crisis contemporánea. El resultado es de una coherencia incontestable y le otorga una modernidad que sin duda acerca esta Décima a los postulados de la Escuela de Viena.

El sonido es muy bueno: natural y equilibrado, aunque algo distante, en un estéreo muy rudimentario. No es una Décima mejor que las otras del maestro, pero así y todo, le daría una lección a cualquier director de fuste de la actualidad.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 14/9/2012, 01:28

Lieder eines fahrenden Gesellen
Lucretia West, contralto / Orquesta de la Ópera del Estado de Viena
Junio de 1958, registro de estudio: 4:07 / 4:22 / 2:29 / 5:13 / Para mi comentario he usado la edición Tahra.



Scherchen dirigió varias veces los Kindertotenlieder (7) y las Canciones de un Camarada (5). Contamos con dos registros de los Kindertotenlieder y con uno de las Canciones de un Camarada. Este registro único es rescatado por Tahra (junto a uno de los registros de los Kindertotenlieder) desde el LP Westminster de junio de 1958. Digo “rescata” literalmente, porque el máster se perdió, de modo que los ingenieros del prestigioso sello tuvieron que digitalizar la grabación desde un LP. Para quienes tenemos el LP, el reprocesado nos parecerá algo metálico, aunque notablemente claro y natural. Sin duda, se trata de un buen trabajo. Por cierto, el estéreo se aprecia más en el LP.

En lo musical, partiré rescatando el arte de Lucretia West. Al parecer ciertos críticos se olvidan (es probable que no sepan) que la West cantó los Kindertotenlieder con Kna y la Filarmónica de Berlín, que está entre las voces de la mítica 8 de Mitropoulos, que la encontramos en una 3 con el mismo Mitropoulos y en otra Barbirolli, o sea cantando con puros aparecidos que no sabían escoger una voz para cantar Mahler. El timbre de Lucretia está lleno de color y expresión, lo que Barthes (tomado el término prestado desde la fotografía) denominaría “grano”. Hay algo de Ferrier en su calidez, en su vibrato proverbial, aunque no está del todo perfecta en la zona alta y no alcance esas cuotas de intensidad que ya son historia. Se trata de una voz extraña, que sabe decir cada palabra y eso la vuelve tan ideal para Mahler.

Por su parte, Scherchen está magnífico, asistiendo con una dirección modélica que solamente podría igualar Boult (unos meses anterior a ésta) o Furtwängler. En su dirección existe visceralidad y espontaneidad, por ejemplo en cómo contrasta los dos temas del primer lied: Absolutamente abandonado el primero y casi humorístico o infantil el segundo. La atención al detalle es de primera línea: cómo marca el ritmo en el segundo lied, lo que podría ser machacón en otras manos, suena tan natural e ideal que pensamos que siempre debería dirigirse así. En el tercer lied, Scherchen está en su feudo y hace que esta música sangre un poco. En el final logra crear el ambiente reconcentrado necesario mientras la West llega a unos graves que hoy son casi imposibles para nuestras bellas mezzosopranos.

Se trata de un registro que podría sumarse a los de la Séptima y la Décima de este director. Scherchen acierta, revela y emociona.

Algunas críticas de esta lectura

Jonathan Woolf (en http://www.musicweb-international.com/classrev/2010/June10/scherchen_west3011.htm)


The restoration of Scherchen’s Westminster recordings has now reached volume six. Mahler, Liszt and Saint-Saëns are the rather unlikely disc-fellows for this twofer whilst the conductor directs the Vienna State Opera orchestra, and also Beecham’s RPO in the Liszt Hungarian Rhapsodies.
 
Scherchen was a convinced exponent of Mahler. He recorded symphonies 1, 2, 5 and 7 as well as the Adagio from the Tenth for Westminster. He seems to have conducted the song-cycles rather less often. There are three definitely known performances of the Lied von der Erde, five of Lieder eines fahrenden Gesellen and seven of Kindertotenlieder. For his Westminster recordings his contralto in the latter two cycles was Lucretia West, herself a distinguished Mahler exponent. I suppose that she is best known for her Mahler 2 with Scherchen (with Mimi Coertse) and her 8 with Mitropoulos, though this has now been augmented by Barbirolli’s Third [SBT1342].
 
Lieder eines fahrenden Gesellen proves equally capable in respect of the association between singer and conductor. West gauges her tonal weight cannily, whilst Scherchen sculpts his orchestral forces with vivid declamation. The studio engineers again ensure that the front-on balance brings solo statements forward and the somewhat one-dimensional nature of this adds its own particular gloss.
 
Fabio Bardelli (en http://www.operaclick.com/recensioni/cd-dvd/registrazioni-di-hermann-scherchen)
Il Mahler di Scherchen a parer mio è semplicemente sensazionale: è un autore che l'illustre direttore ha eseguito molto nella sua carriera, ed è probabilmente uno dei punti più alti della sua arte direttoriale. I Kindertotenlieder e i Lieder eines fahrenden Gesellen contenuti in questi CD mostrano un sinfonismo scabro, quasi spettrale, con l'orchestra tesissima ed esasperata; il direttore predilige i colori puri delle famiglie strumentali, raggiungendo effetti di asciutta analitica essenzialità. Un Mahler estremamente coinvolgente, assai più rivolto al Novecento piuttosto che visto come epigono del grande sinfonismo ottocentesco, e caratterizzato da turgori ed improvvise accensioni. Da un direttore come lui, particolarmente devoto alla musica novecentesca, non ci si poteva certamente aspettare qualcosa di diverso. Purtroppo Hermann Scherchen avrebbe meritato in queste straordinarie pagine mahleriane una solista di canto migliore, non essendo molto ben coadiuvato dal contralto Lucretia West, che mostra un registro di mezzo piuttosto omogeneo e con suggestive mezzevoci, mentre in altri momenti, soprattutto nel registro acuto, forza decisamente il suono con risultati non entusiasmanti.

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Última edición por El Reyes el 11/5/2014, 04:56, editado 1 vez
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 18/9/2012, 00:38

Kindertotenlieder
Lucretia West, contralto / Orquesta de la Ópera del Estado de Viena
Junio de 1958, registro de estudio: 6:05 / 5:26 / 5:24 / 4:07 / 7:54 / Para mi comentario he usado la edición Tahra.



Siempre me ha parecido que los directores intentan pasarle por encima a los lieder mahlerianos. Por eso, lecturas como las más recientes de Boulez son tan excepcionales por su calidad. Pero hubo una época en que los directores enfrentaban estos pentagramas con algo más que la limpieza de los núbiles maestros actuales. Ahí estaba Prohaska y sus insuperados Wunderhorn o el mismo Furtwängler con sus Canciones de un Camarada. En los Kindertotenlieder, destaca sin duda un dramático Vandernoot (con C. Ludwig), un preciosista Celibidache (con Fassabender) y esta lectura de Hermann Scherchen. Dejo fuera a Walter, que -con pleno acierto- se limita a dar un elocuente acompañamiento a la estratosférica Ferrier.

En Scherchen, la claridad camarística, el modo en cómo cada instrumento frasea y se hace acompañar son excepcionales. Scherchen firma un absolutamente abandonado “Nun will ich die Sonn”, un rubateado y sentido “Nun seh´ich wohl warum dunkle Flammen”. Es en estos rubatos de transición en los cuales se acerca al modo de Furtwängler. En “Wenn dein Mütterlein”, Scherchen es el auténtico protagonista de una lectura absolutamente triste, la cuerda es una verdadera mortaja, mientras la West es pura introspección. La emoción no se vuelve más extrovertida en “Oft denk´ich”, el cual es transformado por Scherchen en una verdadera suspensión mahleriana. De modo que es estupendo el contraste con “In diesem Wetter”, donde Scherchen tiene bajo control la que quizá sea la lectura más enfermiza y alucinada de este lied. El tiempo es lentísimo, los acentos de la cuerda y maderas estallan como pústulas; hacia el final de la sección violenta, la orquesta se desarticula en una mueca tan terrible como bella. Don Hermann está en el terreno que era el suyo, el del expresionismo descarnado que transita de modo maravilloso hacia una conclusión delicadísima.

La West firma un gran desempeño. Su tono cálido se muestra parejo en todo el registro. Sus graves son respetables y la tesitura de la obra le queda mejor que la de las Canciones de un Camarada.

Sin duda, una de las grandes lecturas de la que quizá sea la mejor composición mahleriana. Obligatorio

Una crítica

Jonathan Woolf (en http://www.musicweb-international.com/classrev/2010/June10/scherchen_west3011.htm)

Scherchen was a powerfully incursive conductor, one prepared to dig into the wrenching string lines of Nun she’ich wohl in Kindertotenlieder to strong effect. West was an equally vivid presence, her throaty, vibrato rich singing of Wenn dein Mütterlein matched by the searing cello line. Some studio spotlighting alters perspectives - the solo violin in Oft denk’ich for example is a particular example of a general practice, as is the very forward wind playing in the final movement - but the playing is certainly immediate and wholly committed. West’s most dramatic flaring depth of tone is reserved for In diesem Wetter though she lightens her tone appreciably as the song draws to its close.

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Última edición por El Reyes el 11/5/2014, 04:55, editado 1 vez
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 30/9/2012, 01:51

Kindertotenlieder
Sona Cervena, contralto / Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig
1 de octubre de 1960, registro en vivo: 5:30 / 4:56 / 4:47 / 3:15 / 7:10 (con aplausos) / Para mi comentario he usado la edición Tahra, descatalogada.



Esta lectura corresponde a una de las -al menos- siete que dirigiera el maestro. Sabemos, por ejemplo, que Scherchen dirigió a la mayestática Maureen Forrester en esta misma obra (lástima que no exista registro de aquello). Estos Kindertotenlieder fueron cantados en la misma función de la Sinfonía 3, comentada también en este hilo.

Al igual que en la Tercera sinfonía, el sonido recoge de manera clarísima la voz de Sona Cervena, que –digámoslo- no es la Forrester ni la West del registro de estudio. Acá la voz de la contralto se muestra menos adecuada que en su desempeño en la sinfonía. Es demasiado liviana para el peso de estos lieder. A su favor, digamos que la Cervena sabe decir bien, pese a un par de patinazos de proporciones homéricas en Nun seh ich wohl… (se confunde en la letra) y en In diesem Wetter (problemas de ritmo propios de una aficionada). Scherchen quizá marca su punto más bajo en Leipzig. Estos Kindertotenlieder son menos oscuros, más fluidos, quizá más poéticos, pero lejos del riesgo expresivo del alucinado detallismo de la lectura vienesa de 1958. No obstante, valen la pena. El registro capta muy bien el proverbial equilibrio de Scherchen y su capacidad cantabile en todas las familias instrumentales, algo que en el registro de estudio se perdía por la particularidad de la toma. Nuevamente, pocos poseen esa elocuencia para enfrentrase al último lied. Acá Scherchen hace sonar absolutamente todo con una naturalidad desarmante y sin énfasis dramático.

Estos Kindertotenlieder son solamente para incondicionales de Scherchen.
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 7/10/2012, 03:43

Últimas observaciones

El disco mentiroso de la Séptima.


al menos ha sido editada en dos ocasiones, una en LEGEND y otra en NOTES.
Se trata de la misma lectura de 1950.

Los conciertos no editados

Sinfonía 5:
Santiago de Chile: 16 y 18 de julio de 1965. Registro estéreo.
Sinfónica de Chile.
Hasta donde sé fue digitalizado por el Archivo Sonoro de la Universidad de Chile. En el mismo concierto se interpretó Egmont de Beethoven, narrado en castellano. Ese Egmont lo he oído y está notablemente registrado y tocado. La Quinta fue estreno en Chile y por la fecha es muy probable que se haya tratado de una edición recortada. Eso no se señala en el programa al cual tuve acceso

Sinfonía 8
Rheinhalle Düsseldorf: 4 de junio de 1956
Düsseldorf Municipal Symphony Orchestra
Con Ilse Hollweg, Hanni Mack, Marie-Luise Derix, Ingeborg Lasser, Karl Dieckmann, Willibald Vohla, and Helmut Fehn
Clemens Ingenhoven, órgano.
Städtischer Musikverein zu Düsseldorf, Cologne Philharmonic Choir (Philipp Röhl, chorus master), Boys' Choirs of the Humboldt and Max Planck High Schools, Girls' Choir of the Luisen High School (Michael Rühl, chorus master).
Scherchen reemplazó a último momento a Eugen Szenkar. El concierto fue transmitido radialmente.

Sinfonía 9 (2 de octubre de 1952)  y
Sinfonía 10 (17 de septiembre de 1952) fueron comentadas y linkeadas para su bajada desde el sitio Metrognome.

A modo de conclusión:
Que cada quien se haga su idea de este director. Tras revisar su discografía mahleriana, la única conclusión válida que puedo aventurar es que más allá de sus imprecisiones y errores, cada nota de sus lecturas respira una autenticidad y una verdad únicas. Scherchen se equivoca, pero jamás miente. Creo que estos errores pueden ser soportados por la música de Mahler y -por hoy- me basta la sinceridad de los mismos y de los aciertos -claro- en un mercado saturado de productos tan perfectos como prescindibles.

Cualquier "novedad" schercheniana en Mahler se las comunico.


Última edición por El Reyes el 29/7/2015, 04:45, editado 2 veces
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  Ignacio el 7/10/2012, 16:49

¡Muchas gracias, Reyes!. Un trabajo estupendo.

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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  gustavo el 7/10/2012, 17:19

Enhorabuena, Reyes, por tan magnífico trabajo! Realmente has despertado nuestra inquietud acerca de las grabaciones mahlerianas de Scherchen. brindis
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Re: Scherchen dirige Mahler

Mensaje  El Reyes el 21/1/2013, 02:55

REGISTRO INÉDITO
Sinfonía 8
llse Hollweg, Hanni Mack, sopranos / Marie-Luise Derix, Ingeborg Lasser, contraltos / Karl Dieckmann, tenor / Willibald Vohla, barítono / Helmut Fehn, bajo / Clemens Ingenhoven, órgano / Städtischer Musikverein zu Düsseldorf • Cologne Philharmonic Choir / Coro de Niños de Humboldt y Max Planck High Schools / coro de niñas de Luisen High School.
Orquesta Sinfónica Municipal de Düsseldorf.
4 de junio de 1956, registro del vivo: 25:52 / 54:43 (con aplausos) / Para mi comentario he usado el audio proporcionado por el sitio Metrognome y que se puede bajar desde:
http://metrognomemusic.blogspot.com/2013/01/a-study-in-frustration-part-one-hermann.html



Hasta donde sé, esto es una primicia mundial. Eso sí, sabíamos que existía y el asunto tenía mucho interés por varios motivos: se trataba de un inédito de Mahler por Scherchen. Se trataba de la Octava Sinfonía, que ya había sido servida de modo brillante en 1951 por el director, pero con pobre sonido. Pero, por sobre todo, se trataba de un mito… Scherchen enfrentó la partitura con un solo ensayo tras tener que suplir la ausencia a última hora de Eugen Szenkar.

Digamos que el registro no decepciona en su excelencia interpretativa. Se trata francamente de una referencia que da cuenta de los mejores modos del maestro. Tampoco defrauda el mito. Para ser un concierto preparado en un solo ensayo con Scherchen en la conducción, no se nota. Podemos decir que Szenkar no era ningún inepto y algo dejó armado. Pero lo que suena es, sin dudas, puro Scherchen.

Lamentablemente, el sonido es todavía peor que el registro Tahra. De esto nos advierten las excelentes notas del sitio Metrognome. Sin embargo, si escuchamos el sonido por el lado derecho y lo remezclamos con un leve estéreo, bajándole además el exceso de bajo, la cosa mejora mucho y podemos apreciar la calidad de los coros, los notables solistas y la dirección de Scherchen. No hay que dejarse asustar por el espantoso sonido del inicio, la cosa mejora bastante después.

Si obviamos el sonido, si ponemos buena voluntad y algo de imaginación, apreciaremos no pocos detalles y lineamientos generales muy interesantes:
1. Scherchen rubatea de modo muy efectivo en todas las transiciones y antes de las entradas de coros y solistas, logrando que el edificio algo esquemático de esta partitura respire mejor de lo esperado.
2. Al estirar el tiempo en estas transiciones, la imaginación tímbrica de Scherchen logra hacer lo suyo y nos sorprende, por ejemplo, en los pasajes instrumentales del Veni Creator haciéndolos muy cercanos a un Anton Webern.
3. El rendimiento de la orquesta es bastante notable. Sorprenden los cornos que logran cantar sus líneas con absoluta naturalidad o las maderas incisivas y atentas. Hasta el timablista destaca. Scherchen logra sacar partido de cada familia y eso nos hace lamentar la ausencia de una mejor toma sonora.
4. El grupo de solistas es notable. El tenor es algo rústico, pero con voz importante (creo haberlo oído en algo dirigido por Erich Kleiber). Más conocido es el excelente barítono Willibald Vohla, de voz cálida y bien colorida. Las señoras son todas ellas walkirias en regla, casi dispuestas a seguir la voz de buen zapatero de Helmut Fehn. Los coros son destacados y los de niños quizá son lo mejor captado del registro.
5. Pese al sonido pobre, se pueden captar la mandolina, uno de los solos de violín más ágiles de la discografía y la voz del bajo en medio de todos los solistas como pocas veces se había podido escuchar.

En términos generales, esta lectura es tan buena como la del 13 de junio de 1951, pero sus solistas están más en regla, por lo que -con mejor sonido-, este registro superaría al primero y eso puede significar que esta Octava sea una de las más grandes captadas por el microfóno. A esperar entonces una edición que mejore todo lo posible este invaluable testimonio.

Creo que –pese al sonido- se trata de un registro obligatorio para cualquier mahleriano o amante de la obra.
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Re: Scherchen dirige Mahler

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